Cuando el río suena es porque agua lleva. Y tan sólo en un día, tres personas se quejaron del servicio de paquetería y mensajería que ofrece Datt Express, localizado en el 3802 W. De la calle 26, en Chicago, Illinois. El referido negocio, es al parecer una agencia 'fantasma' que sólo está haciendo desaparecer los envíos de sus clientes.

Y es que esa compañía ofrece llevar hasta la puerta del destinatario "toda clase de artículos sin importar el volumen o peso" a lo mucho en 20 días hábiles, a cualquier parte de México, Centro y Sudamérica.

Pero no es verdad, porque el pasado 28 de junio, un par de hombres se quejaron en esa oficina. Uno envió su paquete en diciembre, y el otro, en abril.

Vea aquí video de las denuncias

En abril también lo envió Margarita Aranda, quien durante varios meses ahorró y reunió los regalos que con tanta ilusión y cariño quería enviar a su hermana y sobrinos en México.

Pero hasta le fecha, la caja de 101.60 libras, llena de ropa, zapatos, bolsas, medicina, y demás objetos no aparece por ninguna parte. Y nadie le da razón de ella. Ella pagó $230 por el envío. En abril también lo envió Margarita Aranda, quien durante varios meses ahorró y reunió los regalos que con tanta ilusión y cariño quería enviar a su hermana y sobrinos en México.

Pero hasta le fecha, la caja de 101.60 libras, llena de ropa, zapatos, bolsas, medicina, y demás objetos no aparece por ninguna parte. Y nadie le da razón de ella. Ella pagó $230 por el envío.

"Primero me dijeron que no encontraban la dirección. Luego, que ya la habían entregado, y hasta la fecha y hora me dieron. Pero mintieron, mi familia no la recibió. He seguido llamando (a Datt Express) y ya no me contestan el teléfono. Sólo me traen vuelta y vuelta", señaló Aranda.

Ella no es la única. Al ejecutar la investigación, dos hombres –no relacionados entre sí--, se quejaban por la misma razón. Habían aceptado dar la entrevista a quien esto escribe, pero uno, luego de hablar con el gerente de esa empresa en el estacionamiento privado del restaurante Concordia, no regresó por la puerta principal. Y el otro salió y se fue directo a su coche. Ambos fueron captados por la cámara y aparecen al principio del video.

El gerente, quien no quiso dar su nombre, quiso hablar en privado en el estacionamiento y no en público. Después, ya no apareció por el lugar y no devolvió las llamadas telefónicas para dar su versión.

"No se me hace justo que nos hagan a la gente esto. Abusan quienes tenemos la necesidad de enviar algo a nuestros países," concluyó Aranda.

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