El Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF, por su sigla en inglés) inauguró hoy la exposición "Fellini: Obsesiones espectaculares", la única parada norteamericana de una muestra que en Europa ha atraído a centenares de miles de personas.

La exposición, que estará abierta hasta el 18 de septiembre en el TIFF Bell Lightbox de Toronto, fue creada originalmente por Sam Stourdzé, director del Museo de l'Elysée de Lausana (Suiza), y ha sido adaptada para el público norteamericano por la Cineteca de Bolonia y los productores Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo.

El director artístico de TIFF Bell Lightbox, Noah Cowen, reconoció que parte de la razón por la que la organización canadiense ha traído la muestra es educar al público norteamericano sobre el cine europeo de posguerra, cuyo conocimiento se está disipando.

"Fellini sigue siendo un nombre muy conocido en la mayoría de Europa, pero todo el gran cine artístico de la era de posguerra está empezando a ser menos conocido aquí. Definitivamente lo hemos hecho con un cierto sentido de militancia, para recordar a la gente la importancia de estos filmes y cineastas", dijo Cowen.

La exposición contiene más de 400 piezas, algunas de ellas nunca vistas antes en Norteamérica, desde fotografías y dibujos originales del director italiano hasta revistas de la época, entrevistas con el realizador y clips de sus películas.

Uno de los principales objetos de la muestra es el "Libro de los sueños" de Fellini, un álbum pintado a mano por el director y que refleja el mundo de sus sueños a través de las sesiones psiquiátricas a las que se sometió en la década de los años cincuenta.

Además de la exposición, TIFF tiene programado un ciclo de películas en el que diez famosas personalidades del cine, incluidos el director canadiense Atom Egoyam y la actriz italiana Isabella Rosselini, emparejarán películas de Fellini con filmes de otros directores.

Por ejemplo, "La Strada" (1954) ha sido emparejada con "Candilejas" (1952) de Charles Chaplin por Rossellini, mientras que Egoyam ha unido "8 1/2" (1963) con "Atención a esa prostituta tan querida" (1971), del director alemán Werner Fassbinder.

Rossellini justificó su decisión al señalar que ambas películas "tratan de payasos, son tanto tristes como divertidas y las dos ofrecen una cierta lección sobre la vida. Estas películas tienen el poder de la voz de una abuela cuando pone a un niño en la cama y cuenta historias para estimular buenos sueños".