Una protesta en Facebook consiguió una victoria para los consumidores en Israel: sus amenazas de boicot forzaron a los productores a reducir en 25% el precio del queso cottage.

La campaña de dos semanas atrajo a más de 105.000 personas a unirse al grupo en Facebook, que prometió boicotear el producto israelí hasta que su precio fuese reducido. La campaña encontró eco en israelíes preocupados por el alza de los precios y la declinación de los salarios.

Asustadas por la indignación, las tres mayores compañías lácteas en Israel acordaron el miércoles reducir el precio del contenedor de 250 gramos a 5,9 shekels (1,75 dólares), luego de haberlo subido a 8 shekels (2,30 dólares).

Los diarios el jueves publicaron titulares que declaraban: "Ganamos" y "Victoria en el queso cottage".

"Contrario a su imagen en los medios, el consumidor israelí no es tonto. Todo lo contrario", dijo Sever Plocker, columnista económico para el popular diario Yediot Ahronot. "Cuando un producto le parece demasiado caro, el consumidor no lo compra, sino que encuentra un substituto. El israelí no reemplaza el producto, reemplaza al vendedor".

La "protesta del cottage", como se le ha conocido en Israel, ha causado esperanzas de que se extienda a otros productos: la gasolina, que está ahora en ocho dólares por galón (dos dólares por litro), y a otros productos alimenticios que también se han disparado.

Resalta además el poder que tienen las redes sociales para desatar cambios. Algunos lo comparan con las sublevaciones que tienen lugar en diversas partes de Medio Oriente.

"Es cierto que no se trata de la Plaza Tahrir (en Egipto). La rebelión del cottage no requirió que tomásemos acciones reales, solamente ingresar al grupo en Facebook y no comprar el queso en el supermercado", escribió el columnista Ben Casspit en el diario Maariv. "Esto fue inacción, no acción, y no exigió ningún sacrificio real".

La página en Facebook del boicot al cottage identifica a los organizadores como israelíes comunes "que se ganan la vida, mantienen a sus familias y sufren bajo el peso del costo de la vida en Israel".