MONACO — El príncipe Alberto II se casó el viernes con la sudafricana Charlene Wittstock, en una ceremonia civil largamente esperada que convirtió a la ex nadadora olímpica en princesa de Mónaco.

Wittstock sucede a la belleza hollywoodense Grace Kelly, quien se casó con el padre de Alberto, el príncipe Rainiero III, en 1956, tuvo tres hijos con él y murió en un accidente vehicular en 1982.

Los residentes del principado, un parque de diversiones de los ricos y famosos del mundo, atestaron la plaza frente al palacio donde se realizó la ceremonia con la esperanza de ver a los recién casados en la primera de dos jornadas de festividades.

Wittstock vistió una chaqueta de seda azul con pantalones hasta los tobillos, una creación de la casa Chanel para la ceremonia civil, a la que seguirá el sábado una ceremonia religiosa seguida de una cena de gala.

Al preguntárseles si se tomaban por esposos, ambos respondieron en voz baja "oui" (si). A continuación el presidente del Consejo de Estado, Philippe Narmino, pronunció la fórmula, "los declaro unidos por los lazos del matrimonio".

La pareja firmó el registro con una lapicera de oro y piedras preciosas, adornada con su monograma, creada especialmente por la casa alemana Montblanc.

Los 7.618 ciudadanos de Mónaco fueron invitados a beber cocteles en la plaza luego de la ceremonia. Seguiría un concierto a cargo del compositor francés Jean-Michel Jarré y un espectáculo de luces láser.

Aunque era considerado desde hace tiempo uno de los solteros más codiciados de Europa, el príncipe de 53 años se resistió al matrimonio durante años, y muchos en Mónaco — conocido en el mundo por sus lujosos casinos y la flexibilidad de sus leyes impositivas — temían que nunca llegaría el día.

Con sus grandes ojos celestes y facciones armoniosas, Wittstock ha sido comparada favorablemente con Kelly, una estrella de cine recordada por su elegancia.

La boda del viernes fue la primera para Wittstock y Alberto, aunque el príncipe ha reconocido la paternidad extramatrimonial de dos niños.

Ultimamente corrieron rumores sobre la aparición de un tercer hijo ilegítimo y que Wittstock quiso cancelar la boda a último momento.

El palacio real rechazó los "desagradables rumores" como fruto de la envidia, y un colaborador del príncipe dijo que la pareja estaba "afectada" por ellos.

La tensión era evidente cuando Wittstock habló en una entrevista televisiva antes de la boda sobre su deseo de tener hijos.

"Amo a los niños y siempre he querido tener hijos propios", dijo a la televisora BFM. Alberto, a su lado, apretó los labios en una sonrisa tensa. "Veremos qué pasa en los próximos meses o años".

Los festejos continuarán el sábado con una ceremonia religiosa y una fiesta de gala cuya lista de invitados incluye jefes de estado, testas coronadas europeas y la elite de los mundillos de la moda y el deporte.

La lista de invitados del sábado incluye a los reyes de España, Suecia, Lesotho y Bélgica, los presidentes de Francia, Islandia, Irlanda, Líbano, Malta, Alemania y Hungría, divas de la ópera, modelos top y pilotos de la Fórmula Uno, que tiene en el Gran Premio de Mónaco uno de los principales eventos de su calendario anual.

Tras la ceremonia católica en el palacio, habrá una cena de gala con platos preparados por el chef Alain Ducasse, quien ha merecido tres veces las tres estrellas de la guía Michelin. Aparte de la champaña y los vinos sudafricanos, todos los ingredientes del suntuoso buffet provienen de 10 kilómetros a la redonda de Mónaco, dijo Ducasse a The Associated Press.

Un millar de periodistas de todo el mundo se han acreditado para las festividades, que comenzaron el jueves por la noche con un concierto gratuito a cargo de la banda estadounidense de rock The Eagles.

Alberto y Wittstock asistieron al concierto, él de camisa y pantalón oscuros, ella de palazzo negro con los hombros al descubierto.

Wittstock nació en Zimbabue pero se mudó a la vecina Sudáfrica cuando era niña y representó a ese país como nadadora en las Olimpíadas de Sydney en 2006.

Alberto y Wittstock se conocieron en una competencia de natación en Mónaco en 2000. Ella empezó a ser una presencia habitual en funciones sociales y se estableció en Mónaco en 2006.