El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, aseguró hoy a Efe en Guatemala que la reforma a la Constitución de su país se hará en base a lo que le planteen los diversos sectores en un diálogo que arrancará el próximo 9 de julio en Tegucigalpa.

"Todas las semanas hago dos o tres diálogos con diferentes sectores para escuchar los problemas de la gente porque tenemos muchas diferencias y si no vamos a las regiones muchas personas no podrán participar (en el diálogo)", explicó.

Lobo calificó de "más importante hacer los diálogos regionales porque allí la gente nos plantea sus problemas cotidianos como la falta de agua y las carreteras".

"Aunque nos cueste más tiempo vamos a escuchar a la gente para que ellos opinen sobre los cambios que quieren a nuestra ley (Constitución)", añadió.

El presidente dijo que el próximo 9 de julio "vamos a invitar a los dirigentes de los partidos políticos, a las centrales obreras, campesinos, empresarios e iglesias a un diálogo central en Tegucigalpa".

Antes, los días 7 y 8 de julio, anotó, visitará regiones de La Paz y Trujillo como parte de sus diálogos regionales para saber el ingrediente de los cambios que la población quiere a la Constitución.

"Este dialogo (en Tegucigalpa) es para lo que la gente quiere que cambiemos" porque "es beneficioso para Honduras escuchar a toda la gente, saber sus anhelos y cumplir con nuestro mandato de hacer las reformas que ellos quieran", enfatizó.

El presidente hondureño dijo que existen como tres propuestas sobre la instalación de una Constituyente en su país, pero la consulta "se hará en el momento oportuno luego de escuchar a la población", apuntó.

"Este es un proceso, los cambios no pueden esperar (pero) tengo que escuchar que quiere el compatriota", reiteró, y no descartó la convocatoria a un plebiscito para que la gente exprese con su voto las reformas que desea a su Constitución.

Las propuestas de una Constituyente son pedidas por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), cuyo coordinador general es el expresidente Manuel Zelaya, otra de una corriente del exgobernante Rafael Callejas, del gobernante Partido Nacional, y la tercera no identificó al sector que la solicita.

Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009 cuando promovía una consulta popular para reformar la Constitución, para continuar en el poder, según sus adversarios políticos que apoyaron su derrocamiento.

Lobo asumió el poder el 27 de enero de 2010 para un período de cuatro años, y según algunos sectores políticos hondureños, su intención es de continuar en el poder, a través de una Asamblea Nacional Constituyente, lo que en reiteradas ocasiones él ha rechazado.

La actual Constitución de Honduras no permite la reelección presidencial bajo ninguna modalidad, pero según ha reiterado Lobo en varias ocasiones, nadie puede estar sobre el soberano, que es el pueblo.

Eso supone que eventualmente, con una Constituyente, a la que se puede convocar previo a un plebiscito, se podrían reformar los artículos pétreos que prohíben la reelección y la ampliación del período gubernamental, que es de cuatro años.

Lobo dijo que él no se beneficiaría de una reelección presidencial si se llegara a reformar la actual Constitución, que data desde hace tres décadas.

El Parlamento hondureño modificó en enero pasado un artículo de la Constitución que se refiere a las figuras del referendo y el plebiscito para impulsar reformas políticas.

Lobo se encuentra hoy en Guatemala donde recibió un homenaje del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), que le condecoró con la Orden Francisco Morazán en el Grado de Gran Cruz.

El gobernante hondureño indicó que mantendrá una reunión privada con su colega guatemalteco, Álvaro Colom. para tratar asuntos bilaterales y luego regresará a su país.