Un ex líder de la organización separatista vasca ETA fue absuelto el jueves del intento de asesinato de un empresario de medios de comunicación, al que enviaron un paquete bomba en 2002.

Un tribunal de la Audiencia Nacional absolvió a Garikoitz Aspiazu, detenido en Francia en 2008, por falta de pruebas. Aspiazu, alias "Txeroki", tiene unas 20 causas pendientes de juicio en España.

El paquete, cargado con 225 gramos de dinamita, fue enviado el 17 de enero de 2002 a Enrique Ybarra, entonces presidente del consejo de administración del Grupo Correo, un conglomerado mediático del País Vasco.

La bomba fue interceptada por la policía y nunca llegó a su destinatario.

La fiscalía acusaba a "Txeroki" de formar parte del comando etarra que preparó el atentado. Durante el juicio, celebrado la semana pasada, renunció a defenderse y calificó el procedimiento de "espectáculo".

Sin embargo, el tribunal estimó que no estaba suficientemente probada la participación del acusado en el envío de la bomba.

"No consta indubitadamente acreditada la participación de Garikoitz Aspiazu en los referidos hechos", dijo el tribunal en la sentencia. Agregó que "el concreto envío del paquete bomba por el acusado no puede ser asumido como acreditado por el tribunal al no constar dato alguno corroborador a lo largo de la investigación realizada".

En otra sentencia de la Audiencia Nacional, dos empresarias vascas fueron halladas culpables de pagar a ETA el llamado impuesto revolucionario, un método de extorsión utilizado por la banda armada para financiarse.

Se trata de una condena poco habitual, ya que estos pagos suelen ser secretos. Sin embargo, la justicia interpretó que los pagos de las condenadas comenzaron siendo una extorsión y terminaron siendo voluntarios.

La organización vasca declaró en septiembre una tregua unilateral y en enero amplió la declaración a "alto el fuego permanente, general y verificable", suspendiendo también el cobro de este impuesto.

ETA, catalogada como organización terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos, ha asesinado a 829 personas desde que en 1968 inició una campaña violenta de atentados, secuestros y extorsión para financiar sus operaciones.