El peligro de las minas en Latinoamérica, un arma muy usada en todas las guerras civiles y transfronterizas de la región, es uno de los temas captados por la lente del fotógrafo español Gervasio Sánchez, que ha traído a Quito una exposición con el ojo puesto en los inocentes.

La muestra "Vidas minadas" es un estudio de diez años que relata la vida de mutilados por minas en todo el mundo.

Sánchez, que colabora habitualmente en el diario español "El Heraldo de Aragón", se adentró en el drama de la guerra en los años ochenta en El Salvador y Nicaragua, pero también ha cubierto el conflicto armado en Bosnia, Afganistán o Irak.

Desde entonces la lucha contra la presencia de minas se ha vuelto una de las batallas personales del fotoperiodista, galardonado recientemente con la Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad Social de España.

Pese a que en 1997 se firmó el Tratado de Ottawa para erradicar las minas, aún hay 100 millones de estas armas repartidas por el mundo, incluida Latinoamérica, donde se utilizaron en las guerras de El Salvador, Nicaragua, en la frontera entre Ecuador y Perú, y la de Chile y Argentina.

Este arma se entierra alrededor de las bases militares o de los campamentos de guerrilleros para que exploten si se acerca el enemigo, pero al finalizar los conflictos no se retiran y cuando los campesinos vuelven a la zona sufren las consecuencias, denunció Sánchez.

"Vidas minadas", que cuenta con la financiación de Médicos sin Fronteras, IntermonOxfam y Manos Unidas, se presentó al público en 1997, se actualizó con nuevas fotos y nuevos países en 2002 y en 2007.

En la última edición, que ha llegado a Ecuador gracias al gobierno español, Sánchez decidió incluir a Colombia porque en ese país desde 2000 ha proliferado tanto el uso de las minas que en 2007 y 2008 fue la nación con más mutilados.

"En Colombia las minas han hecho estragos, tanto en los militares, como en los guerrilleros y los paramilitares, pero sobre todo en la población civil", enfatizó.

Relató que en otros países las minas son elaboradas en industrias, pero que en Colombia muchas son de fabricación casera y las mezclan con excrementos y clavos para que cuando impacten a una persona le infecten la herida.

Sus víctimas, los mutilados, son vistos como "una carga", porque no pueden aportar ingresos en el hogar, dijo el fotógrafo. "En África una mujer mutilada es una mujer abandonada", sentenció Sánchez.

El problema es, a su juicio, que poner una mina prácticamente no tiene ningún coste, porque el aparato vale unos tres euros (4,3 dólares) y su colocación es rápida, con lo que "en dos horas puedes tener un campo minado".

Sin embargo, retirar el aparato es un proceso largo y costoso, porque se tiene que encontrar con un detector y lo debe retirar un equipo especializado, dijo Sánchez, ganador del Premio Nacional de Fotografía de España (2009), Premio Internacional de Periodismo Rey de España (2009) y el Premio Cirilo Rodríguez (1996) para corresponsales en ese país.

Otra de sus batallas personales se puede ver en la exposición "Desaparecidos", presentada recientemente en España, donde fotografió familiares de desaparecidos durante las guerras o dictaduras de Chile, Argentina, Colombia, Perú, El Salvador, Guatemala, Camboya, Bosnia, Irak y España.

En el caso de España dijo que existe "una cobardía" por parte de los políticos para hurgar en el pasado y encontrar a los desaparecidos de la Guerra Civil (1936-1939) y de la dictadura del General Francisco Franco (1939-1975), que se elevan a 114.000, según Amnistía Internacional.

Las minas y los desaparecidos no son la única cara amarga de los conflictos bélicos, Sánchez resaltó que otros dramas son las violaciones o amputaciones como arma de guerra, los niños soldados y las torturas.

Sánchez lamentó que la guerra sea un gran negocio, en el que sufren personas que no saben ni por qué están luchando y se benefician las fábricas de armas que se hallan en Occidente.

En este sentido, criticó al actual gobierno español, liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, pues llegó al poder en 2004 con "un discurso pacifista" contra la guerra de Irak, pero desde entonces -dijo- el país ha cuadruplicado la venta de armas.