Los niños indígenas son las principales víctimas del abandono que sufren las comunidades autóctonas de Brasil de parte de los organismos del estado, que han sido negligentes en la atención médica y la educación, advirtió un informe de la Iglesia Católica divulgado el jueves.

Solamente en 2010, 92 niños menores de cinco años murieron por la falta de cuidados médicos o de condiciones adecuadas de salud de la madre a la hora del parte, señaló el informe anual de Violencia Contra los Pueblos Indígenas, del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), ligado a los obispos católicos brasileños.

La cifra refleja un aumento alarmante de la muerte de niños indígenas, luego de que en 2009 se registraron 15 casos.

El estudio detalló el caso de la etnia Xavante en la localidad de Parabubure, en el estado occidental de Mato Grosso, donde 60 niños murieron el año pasado por desnutrición, enfermedades respiratorias y males contagiosos.

"El hecho es consecuencia de la desatención y abandono en que viven los indígenas en el país, siendo los niños la población más vulnerable", señaló informe.

Alertó que la mortalidad infantil en los últimos años comenzó a diezmar la población de los 20 pueblos indígenas que habitan el amazónico Valle de Jabarí, donde la desnutrición y enfermedades tratables han provocado la muerte de 210 niños menores de 10 años desde el 2000.

Según el documento del CIMI, en 2010 se registraron 60 casos de asesinatos de indígenas en Brasil, 34 de ellos en el estado de Mato Grosso do Sul, fronterizo con Paraguay y Bolivia, donde la etnia Guaraní-Kaiowá es víctima de blancos que intentan ocupar sus tierras.

"Es una situación de genocidio lo que viven los Guaraní-Kaiowá, que luchan por defender sus tierras", afirmó la antropóloga Lucia Helena Rangel, coordinadora del estudio.

Advirtió que las muertes de indígenas son consecuencia de los intentos de grandes terratenientes y mineros ilegales que intentan explotar sus territorios.

Otros 152 indígenas fueron amenazados de muerte, 42.000 sufrieron por falta de asistencia médica y educación y se registraron 33 casos de invasiones de tierras perteneciente a una etnia autóctona.

"Los indios continúan clavados en la cruz: violentados y asesinados, expulsados y defraudados de sus tierras ancestrales, reducidos a parias de la sociedad y tratados como animales, como vagabundos", lamentó el Erwin Krautler, obispo de origen austriaco radicado en la región amazónica de Xingu, donde ha sido amenazado de muerte por su defensa de los derechos indígenas.

Se calcula que en Brasil existen actualmente 817 mil indígenas agrupados en 234 pueblos que hablan 180 lenguas. La cifra está lejos de los entre 2 y 4 millones de habitantes autóctonas que había en el territorio brasileño a la llegada de los europeos, en el año 1500.