La Copa América Argentina 2011 tiene un significado excluyente para la selección local tanto a nivel colectivo como individual.

Es muy complejo abstraerse de ambas situaciones por más que una dependa de la otra de forma directa y en cuanto a la exigencia que cargan sobre sus espaldas.

Por un lado la selección en sí misma obligada a ganar un trofeo que no consiguen desde la edición 1993 en Ecuador. Y por el otro la deuda pendiente que intenta pagar su máxima estrella Lionel Messi, quien aún no ha podido celebrar un título de magnitud con el combinado mayor.

TIEMPO DE REVANCHA

Es el que espera vivir y concretar con éxito el mejor jugador del mundo. Messi fue campeón Mundial Sub 20 con la selección de su país. Messi ganó la Medalla de Oro Olímpica en Beijing con los mismos colores. Pero aún así Messi no logró alcanzar la gloria con la “Selección Grande”. Y en un país donde se reclama ganar todo lo que se juega casi como una imposición obligatoria, el nivel de presión es aún mucho mayor que el que pueda vivir a diario en el Barcelona.

Jugó muy poco en el Mundial Alemania 2006. No alcanzó a brillar en la Copa América 2007 de Venezuela. Fue un tanto tibio en la Eliminatoria al Mundial 2010. Y en Sudáfrica, si bien no tuvo una floja actuación, es evidente que no alcanzó a cumplir con las expectativas que había generado.

Esta Copa América es la gran excusa para Lionel Messi. Es la oportunidad ideal para mostrarse ante su gente en plenitud, como el líder futbolístico que todos conocemos y así terminar de ganarse el corazón y la idolatría de un pueblo que espera ese momento con enorme ansiedad.

Messi enfrentará a sus adversarios y se enfrentará a sí mismo. Él más que nadie es consciente de la oportunidad de oro que tiene para tomarse revancha de esos golpes inesperados que el destino le deparó cuando tuvo que calzarse la casaca celeste y blanca.

Esta vez no habrá excusas. Esta vez guiará sus pasos hacia el objetivo que tanto anhela: ser campeón con la selección argentina, una cuenta pendiente que intentará pagar con la magia que posee, con la lucidez clásica que le transmite su cerebro y explota en cada gambeta, en cada estocada, en cada silueta que dibuja con el pincel bendito que posee en su zurda endiablada.

LLEGÓ LA HORA

Para que Argentina, ya a nivel selección, quiebre estos 18 años de frustraciones. Es insólito ver que tantos planteles con tantas figuras y con tantos técnicos de reconocida jerarquía internacional hayan visto frustrados sus objetivos de ser los mejores ya sea en el plano continental como en el mundial.

Por eso así como esta Copa América es el motivo clave para que Messi despunte de forma definitiva, de la misma manera lo es para el colectivo.

¿Qué podría pasar si Argentina no gana la Copa América? Lo más factible es que se produzca un quiebre en la conducción. Es impensado que se le siga otorgando crédito a un cuerpo técnico incapaz de haber llevado a la selección a lo más alto en su propio país y con semejante plantel.

De todas maneras, y como siempre sucede, la última palabra la tendrá Julio Humberto Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.

El hombre fuerte que hace y deshace. El único capaz de darle un nuevo rumbo a una probable nueva historia que contará (como viene haciéndolo en los últimos años) con los mejores actores y que deberá saber complementar esa garantía con un buen argumento.

Jorge Chusit, Senior Columnist, es Enviado Especial de Fox Deportes a Copa América

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