Para los argentinos, este es al guión soñado de la Copa América: el equipo albiceleste se corona campeón luego de una espera de 18 años, con un desempeño brillante de Lionel Messi y derrotando a Brasil en la final.

Es un sueño que bien podría hacerse realidad.

¿Hay algún equipo capaz de impedir una final entre argentinos y brasileños, dos conjuntos repletos de astros de talla mundial?

Se dice que el Uruguay de Oscar Tabárez, con el letal trío ofensivo de Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani, bien puede pelear el título. Hay quienes opinan que el Chile que Claudio Borghi heredó de Marcelo Bielsa está en condiciones de dar la sorpresa, y se menciona incluso a Paraguay, Ecuador y Colombia como equipos en condiciones de llegar lejos.

La impresión predominante, no obstante, es que el partido del viernes entre Argentina y Bolivia representa el inicio de una marcha inexorable hacia una final entre los dos gigantes sudamericanos.

Pese a las dudas que despierta su técnico Sergio Batista, un entrenador sin muchos antecedentes y que por momentos denota falta de experiencia, Argentina cuenta con un plantel lleno de luminarias y con un Messi en gran forma, dispuesto a saldar la deuda que tiene con la selección mayor. El delantero del Barcelona lo ha ganado todo a nivel de clubes, pero su rendimiento decae cuando luce la casaca albiceleste.

Alfio Basile y Diego Maradona no supieron explotarlo y Argentina no termina de armar un equipo en torno a él. Sin embargo, la escuadra argentina podría ganar el torneo aunque sea a fuerza de talento individual. Después de todo, en su plantel abundan los jugadores acostumbrados a pelear y ganar los campeonatos de las principales ligas de Europa e incluso la Liga de Campeones, como Javier Mascherano, Esteban Cambiasso, Javier Zanetti y Diego Milito. El potencial argentino es tal que algunos de esos jugadores irán el banco.

Mientras que Argentina presenta un conjunto de jugadores consagrados, Brasil está ensayando un recambio generacional y combina la veteranía de figuras como Julio César, Maicon, Dani Alves, Lucio y Robinho con algunas de las grandes promesas del fútbol mundial, entre la que destacan Neymar y Ganso.

Una final argentino-brasileña ofrecería contrastes interesantes: los dueños de casa tal vez tengan más talento individual, pero la defensa es su talón de Aquiles, en tanto que los brasileños muestran un equipo más compacto, con una defensa que no da ventajas.

Si hay un equipo capaz de terciar en la pelea, es Uruguay, que presenta casi la misma escuadra que llegó a las semifinales de la última Copa Mundial, en la que argentinos y brasileños no pasaron de los cuartos de final. Uruguay es un equipo con oficio, con una delantera explosiva. Su buen papel en el Mundial generó una mística que podría empujarlo hasta las instancias finales.

Chile trae prácticamente el mismo equipo que sorprendió con su dinámica y su juego ofensivo en el Mundial, con un Alexis Sánchez en gran nivel, codiciado por los clubes grandes de Europa. Habrá que ver qué impacto tiene la partida de Bielsa, quien fue sustituido por Borghi.

Paraguay está a la expectativa, con el mismo equipo que llegó a los cuartos de final del Mundial pero sin tanto talento individual como otras selecciones, aunque tiene en sus filas a Lucas Barrios, el máximo goleador del campeón alemán Borussia Dortmund.

Ecuador, con un plantel muy fogueado, que viene jugando junto desde hace varios años, y un Antonio Valencia que sigue creciendo como jugador del Manchester United, es otro que podría dar de qué hablar.

Colombia es una incógnita, capaz de pegar un salto de calidad de la mano algunos jugadores que se lucen en Europa, como Radamel Falcao, Mario Yepes, Camilo Zúñiga, Christian Zapata y Fredy Guarín.

Venezuela, Perú, Bolivia, México y Costa Rica parecen en otro nivel y probablemente de ese lote saldrán los cuatro equipos que no pasarán de la primera ronda. Mexicanos y costarricenses vienen con equipos juveniles y Perú echará de menos a dos mejores delanteros, Claudio Pizarro y Jefferson Farfán.