El presidente de Perú, Alan García, pidió hoy a Dios su protección para el pueblo peruano en la inauguración del "Cristo del Pacífico", una estatua regalada por el mandatario a Lima y a menos de un mes de su despedida del Gobierno.

El jefe de Estado dijo, en el día que se celebra a San Pedro y San Pablo, que el monumento "busca rendir un homenaje a todos los peruanos que, en su inmensa mayoría, creen en Dios y en su hijo Jesucristo".

A los pies de la estatua de Cristo con los brazos abiertos y frente a la bahía de Lima e inspirado en el Cristo del Corcovado (Brasil), García explicó que quería erigir este monumento para recordar "cuán pasajeros somos y cuánto debemos pensar en servir a los demás y en prepararnos para la vida posterior".

Acompañado por el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Miguel Cabrejos, y el nuncio apostólico Bruno Musaró, el mandatario pidió a Jesucristo "que proteja al pueblo peruano en su camino de concordia, perdón y reconciliación".

También "te pido que apoyes a nuestro pueblo, a que encuentren el empleo que necesiten, consolación los que sufren, y que los alejados se vean incluidos en una misma patria".

"De nada valen las obras, si no hay un mensaje trascendental que se transmita", puntualizó García.

La obra de 22 metros de altura y que estará iluminada por luces de 26 colores provocó una serie de comentarios y críticas especialmente por parte de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, que se quejó por no haber sido informada de la colocación de este monumento sobre el morro solar del distrito de Chorrillos.

Hoy en declaraciones a los periodistas, García reiteró que nunca pensó que un tema así suscitara alguna crítica, pues no le ha costado nada al presupuesto nacional debido a que se trata de un regalo suyo y también con aporte de la empresa brasileña Odebrecht.

"Pero estoy seguro de que todos los que tienen a Dios y que creen en Cristo sabrán que no hay ningún intento de ningún tipo", apuntó el mandatario, que dejará el Ejecutivo el próximo 28 de julio.

La ceremonia de inauguración culminó con un espectáculo de fuegos artificiales y música sacra, ante la presencia de cientos de vecinos e invitados del Gobierno.