El argentino Juan Antonio Pizzi, que de forma sorpresiva abandonó el banquillo de la Universidad Católica para fichar por el Rosario Central de su país, afirmó hoy que se fue del conjunto chileno por considerar que su proceso "estaba completo".

"El proceso estaba completo. Ciertos objetivos se lograron, para bien o para mal, antes de lo esperado", afirmó el entrenador a los periodistas, tras despedirse oficialmente de los jugadores de la UC.

"Se logró el campeonato, llegar arriba en la Libertadores y se proyectaron muchos jóvenes. Llegó un punto en que tal vez lo mejor era que se empezara de cero. No se podía seguir con el proyecto", añadió Pizzi, que con la UC ganó el título chileno 2010 y alcanzó los cuartos de final de la Copa Libertadores.

También dejó al equipo clasificado para la próxima Copa Sudamericana y vivió la amargura de perder la final del Torneo Apertura 2011 frente a la Universidad de Chile, un rival clásico de la UC.

Aunque la final fue con incidentes y algunas decisiones arbitrales polémicas, Pizzi dijo hoy que "la U fue un justo ganador. No hubo ningún error arbitral".

Aseguró además que en su decisión de partir hubo una parte emocional, pues el Rosario Central, que está en la segunda división argentina, es el club de su vida.

La decisión "no pasa por un tema económico, sino que por un aspecto emocional. Puede que la gente en Católica no lo entienda, pero Rosario es muy importante para mí y era difícil rechazar la opción por eso", sostuvo y se declaró más maduro como técnico que cuando llegó a Chile, hace dos años, para dirigir al modesto Santiago Morning.

"Me siento un entrenador más completo, más preparado que hace dos años. Tengo más confianza y por lo mismo estoy entusiasmado con tomar este nuevo desafío", precisó.

"Estoy muy agradecido del fútbol chileno, que me hizo un mejor entrenador", remató Pizzi, que no descartó volver a la Católica: "Estoy ilusionado con volver a trabajar acá algún día", concluyó.