Grupos de estudiantes llevaron hoy sus protestas en demanda de mayores recursos para la educación a las sedes en Santiago de Chile del Banco Central, de la empresa estatal Codelco y de Unicef, un día antes de las marchas y el paro nacional convocados para mañana.

Varios universitarios entraron a la recepción de la sede de Codelco, la mayor productora mundial de cobre, gritaron lemas a favor de sus demandas y poco después abandonaron el edificio, confirmó a Efe una portavoz de esa entidad.

Una situación similar ocurrió en la sede del Banco Central, ubicada a una cuadra de distancia, en el centro de la capital.

Por otra parte, un grupo de estudiantes de secundaria se concentraron frente a las oficinas de Unicef, en el distrito de Las Condes, donde entregaron un documento con sus peticiones, relató a Efe una responsable de ese organismo de Naciones Unidas.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Camila Vallejo, explicó que a su juicio estas entidades "representan de dónde viene la crisis".

"El que se tome Codelco responde al tema de dónde se sacan los recursos y el Banco Central es el tema de la bancarización del crédito", señaló la líder estudiantil en declaraciones a Radio Cooperativa.

Vallejo participó hoy en una marcha de unos 500 docentes de la Universidad de Chile, la institución universitaria pública más prestigiosa del país, que llegaron al Ministerio de Educación para entregar una misiva al titular de la cartera, Joaquín Lavín.

Con ese documento, firmado por unos 1.500 profesores de la universidad, buscan mostrar al ministro su respaldo hacia la gestión del rector, Víctor Pérez, dijo el académico Hiram Vivanco, citado por medios locales.

El rector se ha comprometido a no firmar el acuerdo ofrecido por el Ministerio al Consejo de Rectores, y que fue rechazado el pasado domingo por los estudiantes.

Esa propuesta incluye un Fondo de Revitalización de la educación pública universitaria por 75 millones de dólares y la renegociación de las deudas que tienen los alumnos "ahogados" por los créditos bancarios y estatales que consiguen para cubrir sus estudios.

Por otra parte, Vallejo opinó que los encapuchados que han causado destrozos en las últimas manifestaciones de estudiantes "son infiltrados", y agregó que "hay mucha gente a la que le pagan por ir a hacer destrozos" y otra más que se dedica a espiar a quienes protestan, indicó.

En Chile hay en la actualidad un millón de universitarios, la mayoría de ellos en instituciones privadas creadas durante la dictadura, pero el costo de todas ellas es tan elevado que los jóvenes tienen que contratar créditos y endeudarse durante años para poder obtener un título.

Los estudiantes iniciaron este ciclo de movilizaciones hace cerca de un mes y mañana esperan superar la cifra de 80.000 personas que marcharon hace una semana por las calles de Santiago, que fue considerada la mayor protesta estudiantil desde 1991.