El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hoy prorrogar los refuerzos militares que aplicó a la misión del organismo en Costa de Marfil (Onuci) cuando aumentó la tensión en el país africano tras las elecciones del pasado noviembre.

En una resolución presentada por Francia y aprobada por unanimidad, el Consejo amplió hasta el 31 de julio la presencia en el país de los 2.000 militares cedidos por la Misión de la ONU en Liberia (Unmil), y hasta el 30 de septiembre el préstamo de tres helicópteros de combate pertenecientes a esa misma misión.

En varias resoluciones previas y debido al incremento de la tensión generada en Costa de Marfil tras la negativa del expresidente Laurent Gbgabo a abandonar el poder, el Consejo había ordenado el refuerzo de la Onuci con miembros de la misión del organismo en su país vecino.

Los refuerzos a la misión en Costa de Marfil llegaron en enero para ayudar a sus componentes a proteger a la población civil de los episodios violentos protagonizados entre las fuerzas leales a Gbagbo y las del ganador de las elecciones, Alassane Ouattara.

La decisión del Consejo de Seguridad se produjo después de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recomendara a principios de mes mantener los refuerzos en Costa de Marfil, donde consideró que la situación de la seguridad es todavía "extremadamente frágil".

"Existe todavía un alto riesgo de que se renueve el conflicto armado en el país", dijo entonces Ban, a quien la nueva resolución del Consejo pide que informe de nuevo al máximo órgano ejecutivo de la ONU de la situación en el país africano a mediados de septiembre.

La crisis en Costa de Marfil producida tras las elecciones dejó al menos 3.000 muertos y 32 desaparecidos, según los datos que baraja la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), cuyos responsables pidieron la semana pasada la apertura de una investigación formal por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad en el país africano.

Tras los comicios del pasado noviembre, los partidarios del presidente electo de Costa de Marfil y reconocido por la comunidad internacional, Alassane Ouattara, y los del entonces mandatario saliente Laurent Gbagbo, que se atribuyó la victoria en los comicios, protagonizaron continuos enfrentamientos.

La situación se agravó hasta el punto que el Consejo de Seguridad pidió a los "cascos azules" de la ONU que aplicaran todas las medidas necesarias para proteger a la población marfileña, lo que condujo a que, junto a las fuerzas francesas, apoyaran a los seguidores de Ouattara para sacar del poder a Gbagbo.