Por lo menos 116 millones de adultos en Estados Unidos experimentan dolores duraderos — de semanas a meses — y demasiado a menudo se sienten agraviados en vez de aliviados por un sistema de salud poco capacitado para tratarlos, dijo el miércoles el Instituto de Medicina.

Todo tipo de dolencia puede provocar un dolor persistente, desde artritis hasta cáncer, pasando por trastornos digestivos.

Sea cual fuere la causa, los dolores crónicos cuestan a la nación más que las enfermedades cardíacas en facturas médicas, días de enfermedad y pérdidas de productividad, indica el informe. Su cálculo es de 560.000 millones a 635.000 millones de dólares por año.

El manejo efectivo del dolor es "un imperativo moral", concluye el informe, e insta al gobierno, grupos médicos y aseguradores a tomar una serie de medidas para transformar ese ámbito.

"Lo consideramos una cuestión crítica para Estados Unidos", afirmó el doctor Phillip Pizzo de la Universidad de Stanford, quien dirigió el estudio de meses.

Durante demasiado tiempo, los médicos y la sociedad han considerado el dolor "con algo de prejuicio, mucho juicio severo y lamentablemente pocos datos fundamentados", afirmó.

Las regulaciones y medidas policiales para combatir el problema del abuso de analgésicos narcóticos pueden ser una barrera, pero el instituto replicó que es mucho más probable que un paciente dolorido reciba una atención inadecuada que un adicto a los narcóticos reciba una receta impropia.

Estos analgésicos narcóticos son una opción segura y efectiva para el paciente adecuado, dice el informe. Sin embargo, los obstáculos a una buena atención van mucho más allá, dijo el prestigioso panel, que analizó investigaciones e informes acerca de más de 2.000 pacientes y médicos sobre las consecuencias del dolor.

Como el dolor no puede ser visto o sentido como una hemorragia o un chichón, ni radiografiado como un hueso roto, ni oído como una arritmia, los encargados de la salud que creen erróneamente que la intensidad del dolor debe corresponderse con un correlato médico específico podrían subestimar o aun desestimar la queja del paciente, agrega el informe.

Aunque se reconozca precisamente el dolor, la atención debe estar individualizada para cada paciente y a menudo requiere más de un tipo de terapia, pero pocos médicos están entrenados para hacerlo, dice el informe. Asimismo, el seguro no suele abarcar el asesoramiento de pacientes en técnicas de control del dolor, consultas con especialistas o tratamientos como terapia física.