Las responsabilidades, el estrés y los viajes casi siempre pasan factura a quienes ejercen el poder y hoy mismo en América Latina dos presidentes están imposibilitados de cumplir sus funciones con plena normalidad por problemas de salud.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, no estará mañana en la Cumbre del Mercosur en Asunción por recomendación de sus médicos en razón de una caída que sufrió la semana pasada durante un acto público y su colega de Venezuela, Hugo Chávez, convalece desde hace 18 días de una operación en Cuba.

La isla caribeña es el lugar elegido por muchos presidentes latinoamericanos para curarse su males, no solo por razones médicas sino por la garantía de discreción que les ofrece.

Nadie sabe en qué hospital o dónde está ingresado Chávez ni ha habido parte médico alguno sobre su estado.

Tan solo se sabe que fue a Cuba para repasar con Raúl y Fidel Castro la relación bilateral y allí se le presentó un problema con un absceso en la pelvis que padecía y tuvo que ser operado de urgencia, según la escasa información facilitada por las autoridades venezolanas, que han recibido muchas críticas por ese motivo.

La oposición venezolana ha responsabilizado al Gobierno, por su falta de transparencia, de los rumores que han proliferado acerca de la salud de Chávez, quien en mayo padeció una inflamación en la rodilla izquierda que le obligó a suspender una gira.

Las rodillas son también un punto débil de otros presidentes, como el boliviano Evo Morales, quien fue operado en Cochabamba a fines de 2010 de una tendinitis en una de ellas.

Ya en 2005, cuando todavía no estaba al frente del Gobierno, Morales, un gran aficionado al fútbol, deporte que practica todas las semanas, recibió tratamiento en Cuba por una lesión en la rodilla.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sido sometido desde 2009 a tres operaciones para curar una antigua lesión en la rodilla derecha. Las dos primeras tuvieron lugar en Cuba (septiembre de 2009 y febrero de 2010) y la última en Quito (septiembre de 2010).

Desde esta última intervención lleva una prótesis permanente de metal en la rodilla derecha.

Es conocido que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, chequea su salud muy a menudo en Cuba, lo que ha desatado numerosos rumores pero el Gobierno niega que esté enfermo.

También se desconoce si padece alguna enfermedad Raúl Castro, quien sucedió en la Presidencia a su hermano mayor y líder de la Revolución, Fidel Castro.

El 31 de julio de 2006 el Gobierno cubano sorprendió al mundo entero cuando anunció que Fidel Castro había sido sometido a una complicada intervención. Su estado de salud se convirtió en un "secreto de estado" y delegó el poder en su hermano Raúl.

Otro presidente que escogió Cuba para tratarse fue el haitiano René Préval, quien traspasó el poder en mayo a Michel Martelly. En la isla caribeña recibió tratamiento de cáncer de próstata, enfermedad por la que fue operado en 2001 en ese mismo país.

Al presidente paraguayo, Fernando Lugo, le diagnosticaron un cáncer linfático en agosto de 2010 y eligió tratarse en Brasil, concretamente en el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, donde recibió tres sesiones de quimioterapia y tuvo que ser internado además por una trombosis en octubre del mismo año.

El resto del tratamiento -otras tres sesiones de quimioterapia- lo cumplió en su país.

También padeció cáncer linfático la hoy presidenta brasileña, Dilma Rousseff, pero antes de llegar al poder y también se puso en manos del Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, cuyos médicos han señalado que está ya curada de esa enfermedad.

No obstante, en mayo de este año, siendo ya presidenta, Rousseff acudió a un hospital para hacerse unos exámenes rutinarios y se le detectó una neumonía, por la que tuvo que guardar reposo y cancelar su participación en varias actividades oficiales.

Cristina Fernández, la presidenta de Argentina y candidata a ser reelegida en octubre, ha tenido varias veces que suspender actividades por motivos de salud o por agotamiento.

Hoy se anunció que desistió de viajar a Asunción "por consejo de la Unidad Médica Presidencial, a modo de prevención" en vista de que el pasado miércoles "sufrió una caída que le provocó un golpe en la zona frontal y una herida en el cuero cabelludo".

Los tres anteriores presidentes argentinos, el ya fallecido Néstor Kirchner, del que Fernández enviudó en octubre de 2010, más Fernando de la Rúa y Carlos Menem, sufrieron graves problemas de salud durante sus mandatos y tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente, lo que tuvo al país en vilo.

A la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, el reciente conflicto limítrofe con Nicaragua le produjo gastritis, según reveló ella misma. Su antecesor, Óscar Arias, contrajo la gripe A durante su mandato.

El colombiano Juan Manuel Santos se sometió en abril pasado a una cirugía ocular ambulatoria, de la que informó por Twitter, y el mexicano Felipe Calderón se fracturó un hombro y se golpeó una rodilla en 2008, al caerse de su bicicleta.

Porfirio Lobo (Honduras), Mauricio Funes (El Salvador), Álvaro Colom (Guatemala), Ricardo Martinelli (Panamá), Leonel Fernández (R. Dominicana) y Sebastián Piñera (Chile) no han dado mucho de qué hablar en materia de salud.

Por el contrario, el presidente de Uruguay, José Mujica, sufrió un episodio de estrés a los dos meses de llegar al poder en 2010, lo que le obligó a anular un viaje a una cumbre UE-Latinoamérica.

El segundo más anciano de los presidentes de América Latina con 76 años cumplidos en mayo -Raúl Castro cumplió 80 el 3 de junio-, arrastra muchos problemas físicos desde que pasó trece años en prisión por su actividad guerrillera.