Las fuerzas de seguridad de Egipto se enfrentaron por segundo día consecutivo con centenares de jóvenes que demandan que los gobernantes militares del país aceleren el enjuiciamiento de policías acusados de abusos durante las protestas masivas que culminaron con la caída del presidente Hosni Mubarak.

Más de 1.000 personas ha sido heridas en los choques, dijo un alto funcionario.

En escenas que hicieron recordar el alzamiento de 18 días que llevó a la renuncia de Mubarak, policías antidisturbios se desplegaron alrededor del Ministerio del Interior y dispararon al aire o usaron granadas de gas lacrimógeno al enfrentarse contra manifestantes que les arrojaron piedras y bombas incendiarias.

Los enfrentamientos dejaron las calles cubiertas de piedras y deshechos y una nube de gas lacrimógeno flotaba sobre el área.

Para el final de la tarde, soldados apoyados por vehículos blindados sustituyeron a los policías que habían estado protegiendo el ministerio del Interior, cerrando toas las calles que llevan al complejo, dijo la agencia noticiosa oficial MENA.

Hasta ahora, los enfrentamientos del miércoles fueron a mucho menor escala que los ocurridos la noche anterior, cuando más de 5.000 manifestantes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad durante horas en un choque que dejó decenas de heridos, dijeron testigos y funcionarios médicos.

Las protestas reflejan la enorme agitación que se vive en Egipto casi cinco meses después de la salida de Mubarak. El país batalla con una crisis económica cada vez más profunda y un vacío de seguridad que ha causado un aumento del delito.

La cuestión de la justicia para los responsables por las muertes de unos 850 manifestantes durante el alzamiento, además de para figuras del régimen acusadas de corrupción, está entre las más divisivas en el Egipto posterior a Mubarak.

Muchos de quienes tomaron parte en las protestas acusan a la cúpula militar de mostrar demasiada reverencia hacia importantes miembros del viejo régimen e indulgencia con altos funcionarios policiales.

De acuerdo con MENA, el viceministro de Salud Abdul-Hamid Abazá dijo que de los heridos, 900 fueron tratados en el lugar y más de 120 fueron a hospitales.

La mayoría fue atendida por inhalación de gas o por sufrir golpes contusos, informaron las autoridades que solicitaron permanecer anónimas porque no estaban autorizadas a hablar con los medios de prensa.

El ejército emitió un comunicado a través de su página en la red social Facebook donde afirmó que los enfrentamientos fueron planeados para "desestabilizar al país" y para provocar el enfrentamiento entre los grupos detrás de las manifestaciones que provocaron el derrumbe del gobierno y las fuerzas de seguridad. Asimismo, solicitó a los ciudadanos egipcios que no se unan a las protestas.

Muchos de los manifestantes coreaban: "Abajo con la junta militar". Manifestantes heridos quedaron tendidos en el suelo, algunos ensangrentados y mareados, antes de que los choques terminaran y luego de que el ministro del Interior, Mansur el-Essawy, emitiera una orden de retirada para las fuerzas de seguridad poco antes del amanecer.

La confrontación empezó el martes, cuando las fuerzas de seguridad desalojaran un plantón afuera del edificio de la televisora estatal hecho por los familiares de los manifestantes muertos, dijo Nourredine, un ingeniero que no dio su apellido.

"Estaba enfrente del edificio de la televisión estatal esta mañana cuando las fuerzas de seguridad atacaron", dijo. "Desde entonces, los enfrentamientos han ido a más".

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Las periodistas Sarah El Deeb y Maggie Michael de The Associated Press contribuyeron con este reporte.