El canciller Héctor Timerman renovó el miércoles durante la reunión del Mercosur el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, en el Atlántico Sur.

El funcionario representó en la cumbre a la presidenta Cristina Fernández, quien no pudo asistir por recomendación médica tras haberse golpeado la cabeza la semana pasada.

"Argentina nunca ha dejado de manifestar su voluntad de negociar para encontrar una resolución pacífica a la disputa. Lamentablemente nos hemos encontrado con la injustificada y sistemática negativa del Reino Unido a reanudar las negociaciones de soberanía con nuestro país, siendo aquel país, el único responsable de la creación y perpetuación de esta anacrónica situación colonial", sostuvo el canciller.

Timerman hizo el reclamo en términos similares a los de su exposición en la sesión anual del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, en la que criticó al Reino Unido por mantener en el siglo XXI a las islas en condiciones de colonia.

También cuestionó al Reino Unido por desplegar aviones de combate en el atlántico sur.

Argentina recibió el respaldo de los participantes en la reunión pero en especial del presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien manifestó "nuestra solidaridad hacia el justo reclamo histórico sobre las Malvinas".

Correa se preguntó "¿cómo es posible en el siglo XXI haya un colonialismo tan burdo. No tiene sentido. Las islas están a 14.000 kilómetros de Londres".

Argentina perdió en 1982 una guerra contra el Reino Unido por la soberanía de las islas que los ingleses llaman Falklands, ubicadas en el Atlántico sur a 600 kilómetros del territorio austral argentino.

El archipiélago está en poder del Reino Unido desde 1833. En el ocaso de la última dictadura militar argentina (1976-1983), el entonces dictador Leopoldo Galtieri lanzó una invasión para recuperar el archipiélago el 2 de abril de 1982.

El conflicto concluyó el 14 de junio de ese mismo año con la rendición argentina. Murieron 649 militares argentinos y 255 británicos. Aunque ambos países restablecieron las relaciones diplomáticas a mediados de la década de 1990, Londres se ha negado sistemáticamente a discutir sobre el asunto.