Al menos 43 personas, la mayoría agentes de seguridad, resultaron heridas en enfrentamientos que se desataron anoche entre policías y manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo, informaron hoy fuentes médicas.

El doctor Mahmud Said, jefe de Emergencias en el hospital Al Munira, dijo a la agencia oficial Mena que en su centro médico atendieron a 43 personas, entre ellos 41 policías, que ya han sido dados de alta.

Los policías presentaron heridas en la cabeza debido a las piedras que tiraron contra ellos los manifestantes, según explicaron fuentes médicas a Efe.

Mientras, el resto de las personas se vieron afectadas por las gases lacrimógenos que utilizaron los agentes para dispersar a los congregados en Tahrir, epicentro de la revolución que estalló el pasado 25 de enero y forzó la renuncia del entonces presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero.

Por su parte, el ministro del Interior, Mansur Esawi, dijo a Mena que ha dado instrucciones para retirar a todos los policías de la plaza Tahrir y ha prometido que se investigará lo ocurrido.

Los incidentes se desataron cuando decenas de personas intentaron atacar el Ministerio del Interior, en protesta por la detención anoche de siete personas acusadas de haber causado disturbios delante de un teatro donde se celebraba un acto para las familias de las víctimas de la revolución,

Durante este acto, alrededor de 150 personas intentaron entrar en el teatro Al Balon diciendo que eran familiares de las víctimas, pero les fue prohibida la entrada, informó hoy el periódico gubernamental Al Ahram, que indicó que los presentes atacaron el teatro con piedras y destruyeron la puerta del local.

Tras estos sucesos, numerosos manifestantes se dirigieron desde distintos puntos de la ciudad a la plaza Tahrir, donde chocaron con los policías.

Asimismo, estos primeros choques animaron a miles de jóvenes a desplazarse a la plaza para expresar su solidaridad con los manifestantes atacados por los policías, según testigos.

Sin embargo, el Ministerio del Interior acusó a los manifestantes de crear tensión con la Policía, atacar a los ciudadanos y destruir mobiliario urbano.

En un comunicado, el Ministerio aseguró que los policías tienen instrucciones claras para mantener el autocontrol en estos sucesos, establecer la seguridad en los alrededores de la plaza Tahrir y proteger las propiedades públicas y privadas de cualquier intento de agresión.

El Ministerio pidió, además, a los ciudadanos egipcios y a los jóvenes de la revolución que no presten atención a los rumores que se suelen divulgar en estas ocasiones para causar conflicto entre el pueblo y la Policía.

Pese a la caída de Mubarak y de altos cargos de su régimen, muchos egipcios continúan desconfiando de la policía, símbolo de la represión del régimen anterior.