Hay que reconocer que Michael Bay trata de darle un toque más humano a "Transformers: Dark of the Moon" para compensar el desastre de sus hombres de hojalata en la entrega anterior de la película.

Bay fue a la parte más lejana de la Luna e incluso al planeta Vulcano, además de presentar a John F. Kennedy, Richard Nixon, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Spock en busca del lado humano de los "Transformers" en el universo.

De modo que Bay y sus colaboradores trataron de mostrar las consecuencias sangrientas y humanas en la guerra entre los benevolentes Autobots y su contraparte maligna, los Decepticons.

Pero una consecuencia humana en una película de Bay significa más tomas de Shia LaBeouf quejándose, mientras él y sus amigos son apaleados en medio del desorden. Las secuencias de acción se extienden, y se extienden, y aunque que los acróbatas y las imágenes digitales son incluso más impresionantes que en los primeros dos "Transformers", todo pasa con tal velocidad que es un reto descubrir cuál robot es cuál y a cuales de las máquinas se debe apoyar.

Existe un límite muy ligero entre la estúpidamente incomprensible "Revenge of the Fallen" y la sencillamente incomprensible "Dark of the Moon".

A diferencia de "Revenge of the Fallen", la tercera parte tiene un verdadero argumento, o por lo menos comienza con él, antes de dejarse llevar por la incoherencia. El guionista Ehren Kruger, quien ya había trabajado en la serie de películas, presenta un prólogo en la década de 1960 cuando la NASA sigue la pista del choque de una nave extraterrestre en la Luna, lo que lleva a Kennedy a ordenar una misión de rescate, encubierta como parte de su carrera espacial contra los rusos hacia la superficie lunar. Además de Kennedy, el prólogo presenta imágenes de archivo de Nixon y los astronautas Armstrong y Aldrin, quien también participa muy brevemente en escenas de la actualidad.

La nave accidentada tiene en su interior los aparatos tecnológicos que son la última esperanza para los Autobots en la batalla que van perdiendo ante los Decepticons en su mundo. También lleva al líder de los Autobots, Sentinel Prime (a quien da voz en la versión en inglés Leonard Nimoy).

Sentinel Prime es revivido por su protegido y sucesor, Optimus Prime (a quien da voz Peter Cullen), y los dos dirigen sus fuerzas Autobot y a sus aliados humanos contra el líder de los Decepticon, Megatron (Hugo Weaving), en la carrera por recuperar la tecnología perdida.

El destino de la Tierra está una vez más al límite y el personaje de LaBeouf, Sam Witwicky, naturalmente está en medio de todo. Bay retiró a Megan Fox del elenco, quien interpretaba a la novia de Sam, y la reemplazó con una nueva chica Carly (interpretada por la modelo de Victoria's Secret Rosie Huntington-Whitely, que tiene una entrada cómica y emocionante en la cinta, parecida a la introducción de Fox en la pasada).

Al igual que con Fox, no se espera que Huntington-Whitely haga otra cosa que verse bonita y en peligro mortal en las manos de los enormes robots, así que si se considera esto, su estreno en la gran pantalla es un éxito.

Las imágenes en 3D de la película, creadas con una combinación de cámaras 3D, imágenes regulares modificadas y efectos digitales se ven claras, a diferencia de las imágenes borrosas que han arruinado otras películas en 3D. Para los aficionados al formato esto es suficiente, pero entre las multitudes en contra de la tercera dimensión posiblemente no logrará obtener adeptos y realmente no les aportarán nada.