Una nueva ola de violencia estalló hoy en Dakar y varias localidades del interior de Senegal, donde miles de personas salieron a las calles para protestar contra los cortes de electricidad que se viven en el país desde hace años.

Según las emisoras de radio que retransmiten en directo los disturbios, los manifestantes atacaron las agencias de la Sociedad Nacional de Electricidad (SENELEC) y varios edificios de la administración pública así como otros municipales en manos del gobernante Partido Democrático Senegalés.

Los manifestantes prendieron fuego a las agencias de la SENELEC y de los municipios tras llevarse los equipos que encontraron en los mismos.

"Y'en a marre" (Estamos hartos), "Que se vaya Wade", gritaron los manifestantes, que quemaron neumáticos y levantaron barricadas para bloquear el tráfico en varios puntos de la capital.

En algunos barrios, los manifestantes actuaron durante horas sin que intervinieran las fuerzas de seguridad.

En Guediawaye, barrio de cercanía, se llevaron la caja fuerte de la oficina local del ministerio de Finanzas tras incendiar el local y los vehículos de la administración pública aparcados en el sitio.

Las manifestaciones se extendieron con misma violencia a las ciudades de Thiès, Mbour, Mbacke, según indican las radios, que han dedicado amplios espacios a los hechos.

Los cortes de electricidad han empeorado en los últimos días y algunas localidades han estado sin luz durante 48 horas.

Según La emisora privada RFM, como consecuencia de los disturbios, elementos de las fuerzas armadas han sido desplegados para vigilar los edificios públicos en Dakar y la residencia de altos responsables del régimen.

El pasado jueves, Dakar y el interior de Senegal han sido escenario de manifestaciones violentas que han causado 107 heridos, según cifras dadas a conocer.

Decenas de miles de personas se manifestaron para protestar contra un proyecto de reforma de la constitución.

Con este proyecto de reforma, el presidente Wade, candidato a un tercer mandato, pretendía romper con unas normas electorales marcando un sufragio universal directo de dos rondas si ninguno de los aspirantes a la jefatura de Estado logra la mayoría absoluta en la primera vuelta.

Ante las protestas, el presidente Wade de retiró el proyecto de ley que estaban examinando los diputados, desactivando así lo que algunos expertos analizaron como una bomba que podría poner en peligro la estabilidad del país.