El ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante, restó importancia el martes a los recientes ataques de piratas cibernéticos a sitios del gobierno brasileño y dijo que quería invitar a los "hackers" a trabajar con él en su dependencia.

Tras participar de una audiencia en el Senado Mercadante dijo a periodistas, que los ataques iniciados el miércoles que provocaron la salida del aire de varios sitios, causaron daños mínimos sin llegar a violar datos relevantes.

A su juicio, los piratas cibernéticos "son jóvenes talentosos, creativos, yo los quiero incorporar al ministerio a ayudar con la transparencia".

Señaló que pretende organizar un "hacker's day" (día de piratas cibernéticos) "que nos ayuden a crear indicadores de transparencia".

Consideró que los piratas cibernéticos podrán ayudar a abrir al público toda la información del Ministerio de Ciencia y Tecnología. "Quiero total transparencia en la información del ministerio", aseguró Mercadante.

Los ataques de los "hackers" comenzaron el miércoles en horas de la madrugada y provocaron la caída de las páginas de Internet de la presidencia y del organismo tributario.

En los tres días siguientes, la filial brasileña de un grupo de piratas informáticos conocido como Lulz Security realizó nuevos ataques con accesos masivos a las páginas de otros ministerios, la petrolera estatal Petrobras, el organismo oficial de estadística, la policía y las fuerzas armadas.

Otro grupo invadió el viernes la página del Ministerio de Cultura, donde sustituyó la información del sitio por un mensaje nacionalista.

Entre tanto, el director del Servicio Federal de Procesamiento de Datos (Sepro), Marcos Mazoni, a cargo de la seguridad informática del gobierno, afirmó que la onda de ataques persistía el martes aunque descartó que hubieran invadido el banco de datos de los sitios administrados por esa entidad.

Datos de Sepro indican que hasta el martes, 20 portales del gobierno y 200 sitios municipales fueron atacados desde la semana pasada. Los ataques están siendo investigados por la policía federal y la Agencia Brasileña de Inteligencia.