Las autoridades afganas acusaron hoy al jefe del Banco Central, Abdul Qadir Fitrat, de haber escapado del país por estar relacionado con las irregularidades bancarias que han puesto en peligro el sistema financiero del país.

"No hemos recibido su carta de dimisión. Ha huido del país y se encuentra bajo investigación judicial por malversación de fondos y ocultar la crisis del Banco de Kabul", la principal entidad bancaria privada, dijo hoy a Efe un portavoz presidencial, Seyamak Herawi.

El ex responsable del Banco Central anunció anoche desde Washington que renunciaba a su cargo y que había huido de Afganistán porque su vida corría peligro tras abrir el año pasado una investigación sobre el mayor fraude bancario del país.

En declaraciones a distintos medios estadounidenses, Fitrat afirmó que se sentía amenazado y que el Gobierno afgano se niega a resolver el escándalo que afecta a la principal entidad bancaria del país, el Banco de Kabul.

El fiscal general adjunto de Kabul, Rahmatulá Nazari, dijo hoy a Efe que no existían tales amenazas y que el ex jefe del Banco Central las estaba usando solo como excusa para encubrir su salida del país.

"Cuando Fitrat supo hace unos días que el presidente Karzai había ordenado a la Fiscalía General investigar las irregularidades, huyó a los Estados Unidos y presentó su dimisión", aseguró Nazari.

Según el fiscal, el caso de fraude en la entidad bancaria privada es objeto de investigación judicial desde hace "cuatro o cinco meses" y se han hallado fallos en la gestión del Banco Central "que han provocado pérdidas de más de 900 millones de dólares".

El Banco de Kabul estuvo a punto de colapsarse en septiembre de 2010 cuando cientos de clientes acudieron a la vez a retirar sus fondos de la entidad, tras saberse que dos de sus directores ejecutivos habían dimitido por corrupción y malversación de fondos.

Las autoridades descubrieron luego que varios accionistas se habían valido de créditos fraudulentos para desviar cientos de millones de dólares a sus cuentas y adquirir propiedades en Dubai.

Entre los accionistas del Banco de Kabul había un hermano del jefe de Estado afgano, Hamid Karzai, y otro del vicepresidente Mohamed Fahim, aunque ambos han negado cualquier vinculación con el escándalo del banco, que gestiona los salarios de parte del funcionariado, incluida la Policía.

Tras el escándalo, que amenaza gravemente el frágil sistema fiscal afgano, el Banco de Kabul fue puesto bajo control del Banco Central y el Gobierno anunció medidas contra los accionistas implicados en el fraude financiero.

En una entrevista con la estadounidense Radio Liberty, Fitrat dijo ayer que las autoridades "no perseguirán a los que pidieron préstamos millonarios ilegalmente".

"Solo quieren castigar a personas que, como yo, querían una investigación transparente", subrayó.

Afganistán está negociando en la actualidad un paquete de ayudas por valor de decenas de millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, que ha exigido firmeza a las autoridades afganas para garantizar que no se repita un escándalo similar.

Esta polémica llega en un momento de incertidumbre sobre el futuro de Afganistán ante el recrudecimiento de la violencia en el país y el inminente inicio de la retirada de las tropas internacionales desplegadas en su territorio.