La ONU condenó hoy el uso de una niña para perpetrar un reciente atentado suicida en Afganistán y alertó de que espera ver más métodos "inconcebibles" como ese y los ataques a centros hospitalarios mientras el conflicto en el país asiático sigue evolucionando.

"El vergonzoso acto de poner una bomba en el cesto de una niña pequeña y mandarla a matar sin ella saberlo, es casi inimaginable", señaló hoy la representante especial de Naciones Unidas para los Niños en los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, en un comunicado.

Coomaraswamy se mostró "horrorizada" al conocer la noticia de cómo en la provincia sureña de Oruzgán se utilizó este pasado domingo a una niña de ocho años para llevar hasta un coche de policía un paquete bomba que fue activado entonces por control remoto y causó la muerte de la menor.

"Los responsables de ese acto deben ser llevados ante la justicia", señaló la representante especial de Naciones Unidas, quien alertó de que "mientras el conflicto (afgano) evoluciona, se verán más ataques perpetrados siguiendo métodos inconcebibles por personas que no respetan los derechos fundamentales de los niños".

Coomaraswamy lamentó en el mismo comunicado otro atentado perpetrado contra un hospital en la provincia de Logar, en el este de Afganistán, en el que murieron al menos 35 personas, en su mayoría mujeres y niños.

Los ataques contra los hospitales son "atrocidades dobles", indicó Coomaraswamy, "no sólo porque matan y hieren a niños y niñas, sino porque dejan a miles de mujeres y menores sin acceso al tratamiento sanitario que necesitan".

El ataque se produjo mediante un coche bomba y la deflagración destruyó casi por completo el hospital infantil del distrito de Zra.

El pasado mayo, la ONU ya alertó del creciente número de escuelas y hospitales que han sido atacados y, en ocasiones, obligados a cerrar en conflictos armados durante el último año, y alertó de que se trata de una tendencia en aumento.