El estado de Texas es lo que es por el aporte de generaciones de inmigrantes, particularmente de mexicanos, pero ahora hay preocupación justificada por las aspiraciones del actual gobernador Rick Perry, quien se ha declarado abiertamente antiinmigrante y quiere buscar la presidencia.

Junto a la característica hospitalidad y determinación para el trabajo de los tejanos que han sabido combinar la fuerza de las nuevas generaciones, están los inmigrantes, que son tan americanos como cualquiera de los que históricamente han llegado en busca de mejores oportunidades.

Texas se ha caracterizado por ser un estado pujante, con un nivel de vida por encima de muchos otros, desarrollándose positivamente en diferentes frentes ha logrado colocar a Houston como la tercera ciudad por detrás de Nueva York y Los Ángeles, ganándose el eslogan "En Texas todo es más grande".

Pero claro, todo jardín de rosas tiene su gusanillo, nos cayó Rick Perry, un ambicioso político que igual que George W. Bush ya llegó a ser gobernador del estado y ahora aspira a ser presidente de los Estados Unidos. Perry ha comenzado a ganarse a aquellos que están al lado xenofóbico de la lucha anti-inmigrante echando a andar una ley, la SB9, que otorgaría a la policía potestad para verificar estatus migratorio y por supuesto, detenciones cuando lo consideren.

La propuesta SB9 es una abierta persecución contra los hispanos de Texas. Esta es la propuesta más racista y que más perjudica a los hispanos, afirmó el senador demócrata de Houston, Mario Gallegos.

Los delincuentes que se pasean por nuestras calles están de plácemes. Los policías ahora tendrán menos tiempo y disposición para perseguirlos y capturarlos; así mientras están detrás de madres y padres trabajadores ellos se pasearán a sus anchas buscando sus víctimas que no son otros que los que lo han hecho gobernador e inocentemente se tragan el cuento de "las ciudades santuario" y que él está velando por que la policía cumpla mejor su labor de proteger a la ciudadanía.

¿Qué podríamos esperar los hispanos de un presidente anti-inmigrante? ¿Qué mentiras nos diría para ganarse el importante voto hispano?, ¿Qué loca guerra inventaría para probar nuestro poder?

Ante este sombrío panorama, a los hispanos sólo nos queda prepararnos para no ser engañados. Es una muy seria invitación a que estudiemos, que preparemos los líderes del mañana y que cuando tengamos que apoyar con nuestro voto, seamos respetados y que estemos capacitados para desempeñar cargos de importancia y tomar decisiones determinantes. Sólo así nos libraremos de políticos oportunistas, mentirosos que como aves de rapiña, no respetan pinta y van por lo suyo.

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