El presidente y director ejecutivo de Sony, el estadounidense Howard Stringer, pidió perdón durante la junta de accionistas celebrada hoy en Tokio a sus beneficiarios y clientes por el robo de datos de más de 100 millones de usuarios sufrido este año.

Grupos de piratas informáticos sustrajeron desde abril información personal de clientes de las redes online de la multinacional japonesa, especialmente de PlayStation Network, que tiene más de 75 millones de cuentas.

"Pedimos disculpas por cualquier preocupación o inconveniente que el incidente puede haber causado a los accionistas y clientes", dijo Stringer en la junta, que contó con una asistencia récord de 8.360 accionistas, informó la agencia local Kyodo.

El presidente de Sony añadió que la compañía ha trabajado para fortalecer sus sistemas de seguridad y se ha puesto como máxima prioridad salvaguardar la información personal de los clientes de sus servicios online, muchos de los cuales estuvieron suspendidos varias semanas tras los ataques.

Un accionista instó a Stringer a renunciar, diciendo que las recientes caídas de los títulos, que se han depreciado casi un 20 por ciento desde finales de abril, hasta cerca de los 2.000 yenes (17,33 euros), demuestran que la compañía no ha recuperado la confianza del cliente.

Stringer respondió que el precio de la acción refleja varios factores, incluidos los efectos del terremoto y el tsunami del 11 de marzo, y que el 90 por ciento de los usuarios han retornado tras la reapertura de las redes atacadas, lo que demostraría que la percepción de la marca está mejorando.

Los accionistas también instaron a Sony a mejorar la rentabilidad de su sector de electrónica, incluyendo el deficitario negocio de la fabricación de televisores.

El vicepresidente ejecutivo, Kazuo Hirai, indicó que el negocio de las televisiones es "el reto más importante" para la compañía, que espera retornar a ganancias el próximo año fiscal al mejorar, entre cosas, sus resultados en ese sector.

El gigante de la electrónica registró una pérdida neta de 259.600 millones de yenes (unos 2.250 millones de euros) en el año fiscal 2010, que concluyó el pasado marzo y que supuso su tercer ejercicio consecutivo en números rojos.