La elección del brasileño José Graziano como director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) es un reconocimiento al esfuerzo del país sudamericano para erradicar el hambre, afirmó el lunes la presidenta Dilma Rousseff.

La gobernante celebró la elección de Graziano para dirigir al organismo de las Naciones Unidas que se ocupa de enfrentar el hambre en el mundo.

Para Rousseff, la elección de Graziano "significa el reconocimiento por parte de las Naciones Unidas de la contribución que Brasil ha dado para las acciones de combate al hambre".

Graziano, ingeniero agrónomo de 61 años, fue ministro de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre en el gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y estuvo a cargo del programa "Hambre Cero", uno de los principales proyectos sociales de esa administración.

La iniciativa incluyó acciones dirigidas a los segmentos más pobres de la población con ayuda financiera, instalación de cisternas para llevar agua a regiones áridas, restaurantes de bajo costo, distribución de vitaminas y suplementos alimentarios y apoyo para pequeños productores agrícolas.

El conjunto de las políticas sociales seguidas por el gobierno de Lula permitió que 28 millones de personas salieran de la pobreza, según datos oficiales.

"Es muy importante (la elección) porque ahora comienzan las discusiones en torno a la necesidad de producción de alimentos para generaciones futuras. El gobierno brasileño demostró, con sus políticas, que es preciso que el alimento llegue a todos", agregó Rousseff.

Aseguró que Graziano contará con apoyo del gobierno brasileño para llevar a la FAO las políticas sociales del país sudamericano.

Graziano será el primer brasileño en dirigir el organismo internacional con sede en Roma y sustituirá en el cargo al senegalés Jacques Diouf.

En su elección, el ex ministro recibió amplio apoyo de países africanos, asiáticos y latinoamericanos frente al aspirante rival, el ex canciller español Miguel Angel Moratinos.