Reino Unido y China estrecharon hoy sus lazos comerciales al sellar acuerdos bilaterales de más de 1.500 millones de euros durante una cumbre celebrada en Londres que el primer ministro británico, David Cameron, aprovechó para pedir a su colega chino, Wen Jiabao, "respeto" por los derechos humanos.

Además de fortalecer los vínculos económicos, ambos políticos abordaron cuestiones como las relaciones culturales y educacionales que unen a ambos países, o temas más globales como la seguridad internacional o el cambio climático.

Cameron, quien consideró que ambos gobiernos habían entablado un "diálogo más profundo" en esta cumbre, aseguró que esos acuerdos comerciales con China no se desarrollarán a expensas de los derechos humanos.

El líder conservador dijo que en las conversaciones mantenidas con Wen no hubo ningún tema "prohibido" y que en la relación entre ambos países no se habían hecho ningún tipo de "concesiones".

"El Reino Unido y China mantienen una relación sólida y desarrollada", afirmó el líder tory, sin olvidar que los dos son "países diferentes, con grados de desarrollo distintos", que deben mostrarse un "respeto mutuo".

En esta línea, Cameron remarcó que el "extraordinario progreso político y económico" realizado por China debe ir mano a mano con el respeto a los derechos fundamentales, "el mejor garante" de "prosperidad y estabilidad para todos", según indicó en una intervención conjunta en el Foreign Office,

Por su parte, Wen Jiabao consideró "productivas" las conversaciones mantenidas con el político británico y aseguró que, lejos de existir un conflicto entre los dos países, sus "objetivos comunes" sobrepasaban las posibles diferencias.

En lo tocante a los derechos humanos, Wen dijo coincidir con Cameron al abogar por el "respeto mutuo" en lugar de emplear la vía de las "acusaciones".

"China y el Reino Unido deberían respetarse, respetar los hechos, tratarse como iguales, entablar una mayor cooperación en lugar de acusar y resolver sus diferencias a través del diálogo", observó este político.

Otro de los puntos abordados fue la situación de conflicto que se vive en Libia, donde los aliados internacionales luchan contra el régimen del líder Muamar el Gadafi.

Cameron recordó que la misión del Reino Unido en el país magrebí es "defender la vida de los civiles" y abogó por "mantener la presión sobre Gadafi: presión militar, presión política, presión diplomática".

Por su parte, el primer ministro chino apostó por una resolución al conflicto "mediante medios pacíficos y políticos".

En cuanto a los acuerdos estrictamente comerciales a los que llegaron hoy, Cameron resaltó la "enorme oportunidad" que China representa para los negocios británicos y desveló que gracias a esos acuerdos bilaterales alcanzados las empresas del Reino Unido tendrán un mayor acceso a los mercados chinos en los campos de la arquitectura, ingeniería civil e investigación y desarrollo.

Además, se retirará la prohibición impuesta a las exportaciones de carne de ave del Reino Unido a China, en vigor desde que en 2007 se detectara un brote de gripe aviar.

Cameron recordó también que las exportaciones británicas han aumentado en un 20 por ciento desde su visita Pekín el pasado noviembre.

La visita oficial de Wen, que llegó el sábado por la noche a Birmingham (centro del país), coincide con el interés de China en aumentar su inversión en Europa y ganar contratos de infraestructura como la prevista construcción de una línea de ferrocarril de alta velocidad entre Londres y el norte de Inglaterra.

Este viaje tiene lugar días después de que fuera liberado en China el disidente artista Ai Weiwei, que estuvo 81 días detenido, lo que fue motivo de fuertes protestas de gobiernos occidentales y de organizaciones defensoras de los derechos humanos.