El pingüino favorito de Nueva Zelanda está animado y ya come pescado después de que se le efectuara una cirugía endoscópica para extraerle las ramillas y arena que tragó tras aparentemente confundirlas con nieve.

La recuperación plena de Pies Felices — como se le llamó de cariño al joven pingüino emperador — podría demorar meses, y quienes lo cuidan no tienen la certeza de cuándo o cómo podría regresar a su casa en la Antártida, a unos 3.200 kilómetros (2.000 millas) de distancia.

El ave se recupera después de la intervención quirúrgica, que estuvo a cargo de uno de los principales cirujanos — para pacientes humanos — de Nueva Zelanda.

Los médicos en el Zoológico de Wellington guiaron la cámara colocada en una manguera a través de los intestinos inflamados del pingüino y le lavaron el estómago para retirarle la arena y fragmentos de madera que se había tragado.

Los pingüinos comen nieve para hidratarse durante el invierno extremo en la Antártida.

Para garantizar la salud de su estrella más reciente, el zoológico trajo al especialista John Wyeth, del Hospital de Wellington, para que colaborara en el procedimiento, de acuerdo con un despacho de la Asociación de Prensa de Nueva Zelanda.

La cirugía del lunes fue eficaz y los médicos retiraron casi la mitad de la arena restante y varias ramillas del sistema digestivo del ave, dijo la portavoz del zoológico, Kate Baker. El personal médico expresó confianza en que el pingüino evacue de manera natural los residuos que continúan en su sistema digestivo. El miércoles se le efectuará otra revisión con rayos X.

"Las noticias son positivas, pero el pingüino no ha salido del peligro todavía", expresó Baker.

El ave ya comió papilla de pescado, se pone de pie y se ve más activa que cuando llegó, dijo Baker. El viernes fue trasladada al zoológico después de que empeorara su estado de salud en una playa.