El máximo responsable de Ford, Alan Mulally, fue nombrado hoy "Consejero delegado del año" por los principales directivos estadounidenses por su "habilidad de gestión" durante la grave crisis del sector en 2008 y 2009.

"El éxito que obtuvo frente a las dificultades increíbles fue simplemente extraordinario", afirmó a través de un comunicado James Turley, presidente y consejero delegado de la firma Ernst & Young, y uno de los miembros del comité de selección del premio.

"La capacidad que demostró de prever acontecimientos durante el proceso, el valor que mostró al tomar decisiones difíciles con respecto a marcas populares, su mentalidad global y, sobre todo, su capacidad de gobierno cuando sus dos principales rivales necesitaron dinero público muestra que pensó en el bien del país así como de su compañía y el sector", añadió Turley.

Mulally, que llegó en 2006 a Ford tras su paso por el gigante aeronáutico Boeing, es considerado como el principal responsable del éxito actual del fabricante de automóviles.

En 2009, el año en que General Motors y Chrysler se vieron forzados a recurrir a la quiebra y necesitaron decenas de miles de millones de dólares públicos para sobrevivir, y en medio de una recesión mundial, Ford ganó 2.699 millones de dólares.

El año pasado los beneficios de la compañía del óvalo azul se dispararon a 6.561 millones de dólares y en los tres primeros meses de 2011 Ford ganó 2.551 millones de dólares, un 22,3 % más que en el mismo periodo de 2010.

En la pasado versión del premio, el consejero delegado de Mosanto, Hugh Grant, se hizo con el galardón de "Consejero delegado del año". Otros ganadores del premio han sido Bill Gates (Microsoft) y Michael Dell (Dell).

Los nombres de los nominados de esta año fueron sugeridos por los 147.000 lectores de la revista Chief Executive.

La semana pasada, en un evento celebrado en la sede central de Ford, en la localidad estadounidense de Dearborn, Mulally resumió el éxito del fabricante en los cinco últimos años por su voluntad de escuchar a los consumidores.

"Hace cinco años la estrategia de Ford fue la de escuchar lo que el consumidor quiere, y lo que realmente querían era capacidad de elección, vehículos pequeños, la mejor calidad, bajas emisiones de dióxido de carbono, seguridad. Y Ford trabajó en esos requisitos", precisó Mulally.