Las autoridades de Malasia acusaron el lunes a 30 miembros de la oposición de conspirar para derrocar al gobierno y revivir ideologías comunistas.

Los activistas fueron arrestados antes del inicio de una marcha política que había sido prohibida por las autoridades.

Partidos de la oposición y grupos defensores de los derechos humanos insisten en que se trata de una acusación ridícula que pretende satanizar a los activistas que planean una manifestación masiva callejera para el 9 de julio que exige una mayor transparencia electoral.

La detención de los 30 opositores y las acusaciones en su contra marcan un aumento en las tensiones entre el gobierno — dominado desde hace décadas por la gobernante coalición del Frente Nacional — y sus rivales políticos antes de la marcha, que podría convertirse en la más grande de Malasia de los últimos cuatro años y que ocurre previo a las elecciones nacionales de mediados de 2012.

El líder de la oposición, Anuar Ibrahim, instó el lunes a la policía para que libere a los detenidos y dijo que la acusación comunista era "un pretexto endeble".

Desde el viernes, la policía ha detenido a cerca de 80 personas que distribuían panfletos políticos, vestían camisetas a favor de la marcha o viajaban para anunciar eventos en varias poblaciones.

Algunos activistas fueron liberados pero la policía obtuvo una orden judicial para retener a 30 de ellos hasta por una semana en el estado de Penang, en el norte del país.

Abdul Rahim Jaafar, funcionario de la policía estatal, dijo el domingo que los 30 — entre quienes se encuentra un miembro del Parlamento — son defensores de creencias comunistas. El funcionario indicó que las autoridades encontraron en un autobús algunas camisetas con nombres e imágenes de personas clave que encabezaron una insurgencia comunista que terminó en Malasia hace varias décadas.

Los activistas son investigados bajo una ley raramente utilizada que considera delito el intentar "iniciar una guerra" contra el monarca constitucional de Malasia. De ser hallados culpables, los detenidos enfrentan cadena perpetua.