La Fiscalía francesa sospecha del legado de Pablo Picasso a su chófer, Maurice Bresnu, y por ello ha abierto una investigación que se suma a la que afecta a los supuestos regalos que el pintor malagueño hizo al que fue su electricista, Pierre Le Guennec.

Uno de los testigos interrogados por la policía francesa reconoció que "casi todo lo que el matrimonio Bresnu tenía de Picasso lo había robado", reveló hoy el rotativo galo "Le Parisien".

Se trata de cerca de 200 obras cuya procedencia es analizada por los servicios policiales encargados de la lucha contra el tráfico de bienes culturales (OCBC), dos semanas después de que la Justicia imputase al exelectricista de Picasso por sospechas similares.

El que fue empleado de Bresnu durante 22 años, del que solo ha trascendido su nombre, Domingo -de origen portugués-, aseguró a la policía que Maurice y Jacqueline Bresnu "nunca escondieron sus hurtos en privado", y dijo saberlo todo sobre la procedencia de los cuadros: las fechas, los hechos, las personas.

En el transcurso de un interrogatorio de más de seis horas, este exempleado de los Bresnu -Maurice murió en 1991 y Jacqueline en 2008- calificó a sus antiguos patrones de "los mayores ladrones de la Francia contemporánea", aunque no escondió su animadversión hacia ellos, a los que acusa de deberle más de 80.000 euros (unos 113.000 dólares) en días de trabajo no pagados.

La dificultad para la Policía a la hora de determinar el origen de los cuadros radica en que, aunque algunos están dedicados personalmente a "Nounours" -apodo cariñoso con el que Picasso llamaba a su chófer- muchos no están ni siquiera firmados por el artista.

La investigación a Le Guennec, de 71 años, arrancó después de que acudiese en 2010 a la familia Picasso para que le ayudasen a valorar un lote de 271 obras inéditas del pintor español que tenía en su poder.

La Fiscalía decidió extender las pesquisas a las posesiones de Bresnu, después de descubrirse que el antiguo electricista es uno de los seis herederos del chófer, en tanto que primo hermano de la esposa Jacqueline.

La venta de las obras del chófer, prevista el pasado diciembre en la casa de subastas Drouot, está paralizada hasta que se aclaren las dudas sobre su procedencia.