Una reforma ministerial en Trinidad y Tobago quitó al ex vicepresidente de la FIFA Jack Warner gran parte de sus responsabilidades como ministro, una semana después de su renuncia al ente futbolístico.

Warner era desde hace cerca de un año el ministro de Obras Públicas y Transporte, pero la primer ministra Kamla Persad-Bissessar creó la noche del domingo una nueva cartera de transporte, con lo que le retiró la supervisión de puertos y aeropuertos, la aerolínea nacional y el servicio público de autobuses.

Hace una semana, Warner renunció a la vicepresidencia de la FIFA y a la presidencia de la CONCACAF, la asociación de fútbol que representa a Norte y Centroamérica y el Caribe. La FIFA entonces cerró una investigación de sobornos en su contra y aseguró que la presunción de su inocencia se mantenía.

Warner y el hoy suspendido dirigente qatarí Mohamed bin Hammam fueron acusados de intentar comprar por 40.000 dólares cada uno los votos de federaciones caribeñas en la elección de presidente de la FIFA, en la que el asiático era candidato. En medio de las denuncias, Bin Hammam se retiró antes del voto que dio la reelección al suizo Joseph Blatter.

Persad-Bissessar aseguró que su decisión no tuvo nada que ver con el escándalo de corrupción más grave en la historia de la FIFA.

"Había pensado estos cambios aun antes que estos problemas se presentaran", dijo la primer ministra el lunes cuando le preguntaron al respecto. La reforma alcanzó a otros altos puestos del gobierno de la nación caribeña.

De todos modos, al mantener a Warner en su gabinete, Persad-Bissessar esquivó los reclamos de opositores y observadores que pedían que lo suspendiera de su puesto por el escándalo.

Warner no devolvió llamadas en busca de declaraciones el lunes.