El parlamento español respaldó el lunes por un estrecho margen la reforma del sistema de pensiones, que prevé un retraso progresivo de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años.

El gobernante Partido Socialista sólo contó con el apoyo de la formación nacionalista catalana CiU. El texto pasa ahora al Senado, donde podría ser ratificado o devuelto a la cámara baja para el debate de nuevas enmiendas.

La nueva ley, acordada con los sindicatos mayoritarios de izquierdas en enero, amplía el cómputo de años trabajados para definir la cuantía de la paga de jubilación, lo que supondrá menos dinero para los pensionistas y un considerable ahorro para las cuentas públicas.

Hasta la fecha, los españoles pueden jubilarse a los 65 años con una paga completa si cotizaban 35 años al sistema de seguridad social. Con la nueva norma, los empleados tendrán que retirarse a los 67 años y deberán haber computado 37 años de trabajo si quieren acceder a la pensión.

Como excepción, las personas que sumen 38,5 años trabajados seguirán retirándose a los 65 con la pensión de jubilación completa.