Cuando Alberto Vidal visitó Vicksburg en enero del 2007, decidió que quería quedarse y ser pastor de la comunidad hispana en la Primera Iglesia del Nazareno.

Le dijeron que regresase a México e hiciese todos los trámites para venir a Estados Unidos.

"Me dijeron que tomaría tres o cuatro meses", comentó Vidal en español. "Tomó un poco más".

Cuatro años después, se encuentra finalmente en Vicksburg, listo para comenzar sus tareas como pastor de los Ministerios Hispanos de la Primera Iglesia del Nazareno.

Vidal, su esposa Alma y sus dos hijos — una nena, Jheslia, de 14 años, y un varón, Moisés, de 11 — llegaron a San Antonio el 16 de abril y de allí vinieron a Vicksburg el 21 del mismo mes. Vidal no perdió tiempo y el 24 ofició un servicio.

El Ministerio Hispano de la Primera Iglesia del Nazareno comenzó a funcionar hace cinco años, cuando un grupo de trabajadores de LeTourneau Technologies expresó su deseo de tener un sitio donde practicar su culto. Hoy el grupo participa en los servicios dominicales en español.

El pastor principal, el reverendo Chuck Parish, dijo que la comunidad esperaba ansiosamente a su nuevo pastor.

"Han estado funcionando como congregación, orando y esperando que llegase un pastor", expresó Parish. "Cuatro años es mucho tiempo. Estamos todos muy felices de que finalmente esté aquí".

La congregación no era la única presa de la ansiedad. Vidal, de 42 años, pasó los últimos cuatro años en Reynosa, ciudad mexicana cerca de la frontera en la que se suponía debía permanecer un corto período.

"Tres meses se convirtieron en cuatro años", dijo Vidal. "A veces pensé que no podría venir aquí, pero el Señor lo hizo posible".

Durante la espera, Vidal trabajó, primero en una iglesia, luego en la construcción.

"En mi trabajo me dieron la oportunidad de tener una vivienda temporal", comentó Vidal. "Mi jefe me quería dar una casa permanente, pero siempre le dije que no, que tenía trabajo en Vicksburg".

Un día, Vidal revisó la marcha de sus papeles y notó que había progresos. "En ese momento supe realmente que el Señor me iba a permitir venir aquí y estaba agilizando las cosas", relató.

"Quince días antes de venir, recibí una carta en la que me decían que estaba despedido", dijo Vidal. "Ahí me di cuenta de que el Señor quería que viniésemos".

Vidal y su familia llegaron a Vicksburg con sus valijas y nada más. La iglesia les proporciona todo lo que necesitan, incluida una casa, mueble y un automóvil.

Vidal se siente agradecido. "Mi principal responsabilidad es ser un líder de esta gente", manifestó. "Para poder reconfortarlos y apoyarlos, primero tengo que conocerlos. Esa es parte de mi responsabilidad aquí".

El domingo la comunidad hispana de la iglesia celebrará el quinto aniversario de la congregación.

"Esperé cuatro años por esto, pero celebramos el quinto", dijo Vidal. "Fuimos parte de esta iglesia todo el tiempo. No estábamos aquí a diario, pero a través de nuestras oraciones y nuestro apoyo hemos sido parte de estos cinco años".

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Información del diario The Vicksburg Post, http://www.vicksburgpost.com