La selección de México se bebió el último trago de la Copa de Oro y repitió como campeona al borde de un ataque de nervios, tras superar una desventaja de dos goles y acabó por humillar 4-2 a Estados Unidos.

México conquistó su sexto título de CONCACAF con dos goles de Pablo Barrera, de Andrés Guardado y Giovani Dos Santos. Por Estados Unidos anotaron Michael Bradley y Landon Donovan. Por primera vez en la historia, "Chicharito" Hernández, campeón goleador del certamen con siete dianas, no anotó.

Hernández labró el camino de la coronación. Perdió dos oportunidades claras, pero fue el iniciador de la revolución mexicana en el Rose Bowl, ante 93,420 aficionados, en su mayoría mexicanos.

"Chicharito" confundió a la zaga estadounidense. Su llegada desde atrás y sus servicios claros le dieron pulcritud a las vicisitudes mexicanas.

Un pase del jugador del Manchester United de Inglaterra halló a Pablo Barrera, que superó la marca de Clarence Goodson. El tiro violento de Barrera fue inatajable para Tim Howard. Se acercan 2-1 a los 28 minutos.

Juego de riñones y de enjundia azteca en la final. La resurrección del Tri la encabezó su mariscal de ataque: Javier Hernández.

"Chicharito" sirvió de nuevo a Barrera, quien centra rasante y a la cita llega Andrés Guardado. Empate de 2-2 a los 36 minutos cuando se anticipó a Howard.

"Este título hasta sabe diferente", dijo Hernández. "Creo que fue mejor así".

La velocidad de México por los extremos aniquiló a Estados Unidos. En la batalla de Pasadena, Barrera (West Ham/Inglaterra) puso el sabor inglés al Tri. Volvió a sacudir las redes a los 49 minutos, después del regalo que le sirvió Guardado". Con ventaja de 3-2, México ya era campeón.

La cereza del pastel la puso Giovani Dos Santos a los 76 minutos. Recibió un pase en el vértice del área, sacó a Howard de su portería, lo eludió, dribló a Jermaine Jones. El tiro de zurda colocado al ángulo impidió el rechace de Eric Lichaj.

"Fue un bonito gol", dijo Dos Santos. "Hemos sabido mantener la calma para ganar".

México se dio lujos insospechados en la final y reiteró su paternidad sobre Estados Unidos en el duelo de los colosos de CONCACAF.

"Nos sorprendieron con el primer gol", declaró De la Torre. "Afortunadamente el equipo se mantuvo sereno; los goles vinieron a darnos tranquilidad".

El primer sorbo dulce de la Copa lo bebieron los mexicanos en Arlington, Texas: Un golpe de autoridad; 5-0 a El Salvador y Javier Hernández debutó con el primer "hat trick" del torneo.

La explosión ofensiva del arsenal azteca liquidó en 10 minutos el entusiasmo salvadoreño. Juárez se salió del libreto. De manera fortuita, un defensa comenzó la debacle del rival. México pasó del grisáceo rendimiento del primer tiempo al dominio absoluto del verde oscuro.

Hubo pérdida total del orden salvadoreño y enseguida recibió los tres clavos de Hernández en el ataúd del salvadoreño Miguel Montes.

Fuera de competencia, el paso redoblado del Tri sufrió un alto peligroso. Fueron dados de baja de la selección Guillermo Ochoa, Francisco Javier Rodríguez, Antonio Naelson, Edgar Dueñas y Christian Bermúdez. Los cinco dieron positivo a un control antidopaje.

En Charlotte, Carolina del Norte, México repitió la historia; 5-0 contundente sobre la débil selección de Cuba.

Estremecido México, De la Torre hizo movimientos obligados. Alfredo Talavera reemplazó a Ochoa y Rafael Márquez al "Maza" Rodríguez.

La misma película. Dominio total ante Cuba y fallas en la definición. Al final, dobletes de Hernández y Dos Santos resolvieron el enigma. De Nigris volvió a anotar al ingresar de cambio.

El paso perfecto de México continuó frente a una despistada Costa Rica, en Chicago. El arquero Keylor Navas evitó que el 4-1 no fuera mayor.

Rafael Márquez más dos joyas de Andrés Guardado y Pablo Barrera encumbraron a México a la cúspide del Grupo A. Marcos Ureña matizó con un gol la humillación.

El veterano Carlos "Pescadito" Ruiz puso a temblar a México y adelantó 1-0 a Guatemala en los albores del partido en Nueva Jersey. Error de marcación de Héctor Moreno.

Contra la adversidad y un contrario aguerrido y que apostó por el fútbol defensivo, sacó la casta de aztecas. Los talismanes de oro del Tri, "Chicharito" Hernández y De Nigris, pusieron orden y personalidad para darle un vuelco de 2-1 al partido.

Los apremios por prevalecer evidenciaron que a México se le complica encontrar la llave para abrir el candado cuando el adversario construye murallas.

En Houston hubo dos bajas: Salcido y Guardado. El defensa se lastimó el empeine derecho y el volante zurdo fue víctima de las patadas de Víctor "Muma" Bernárdez.

Sin Guardado, México perdió la verticalidad de su fútbol. Se quedó sin el artífice del desequilibrio y Honduras, más que jugar un fútbol fuerte, jugó rudo y sucio.

México estuvo al borde de un ataque cardíaco. Roger Espinoza obligó a Talavera a taparle un balón con etiqueta de gol. Era el minuto 90. Los reflejos del meta mexicano evitaron la eliminación y el partido se fue al alargue.

Pero una vez más, los hombres gol aparecieron. Primero, Aldo de Nigris a los 93 y seis minutos más tarde Javier Hernández. México ya estaba en la final de la Copa de Oro y sólo le faltaba rubricar su hegemonía sobre Estados Unidos.