Benedicto XVI dijo hoy que en un mundo cada vez más individualista, "como es la sociedad occidental y que tiende a difundirse a todo el mundo", la Eucaristía es el "antídoto" que opera en las mentes de los hombres y germina en ellos la lógica de compartir, del servicio y de la unidad.

Ante varias decenas de miles de personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano al rezo del ángelus, el papa recordó que hoy se celebra en muchos países el Corpus Christi y aseguró que sin la Eucaristía la Iglesia "simplemente no existiría, ya que ella es la que hace de una comunidad humana un misterio de unión, capaz de llevar Dios al mundo y el mundo a Dios".

"En una cultura siempre más individualista, como es la actual occidental, que tiende a difundirse en todo el mundo, la Eucaristía constituye una especie de antídoto, que opera en las mentes y los corazones de los creyentes y continuamente siembra en ellos la lógica de la unidad, del servicio, del compartir, es decir lo que señala el Evangelio", afirmó el Pontífice.

El Obispo de Roma recordó que los primeros cristianos, de Jerusalén, eran la señal evidente de ese estilo de vida, "ya que vivían en hermandad y ponían a disposición de todos sus bienes, para que ninguno fuese indigente".

El papa aseguró que todo ello se debe a la Eucaristía, "Cristo resucitado realmente presente entre sus discípulos".

Benedicto XVI agregó que en todas las épocas, a través de los siglos, la Iglesia "a pesar de sus límites y errores humanos" ha sido en el mundo una "fuerza de comunión, de unidad".

A este respecto señaló que incluso en los periodos más difíciles, "que han puesto a la sociedad a prueba, como fueron los de los regímenes totalitarios", la Eucaristía fue una fuerza de unidad, de comunión y que para los cristianos, al igual que decían los antiguos mártires, sin la eucaristía dominical no podían vivir.

Benedicto XVI advirtió que el "vacío" producido por la falsa libertad puede ser también muy peligroso y que la comunión con Cristo es "fármaco de la inteligencia y la voluntad para reencontrar el gusto por la verdad y el bien común".

Tras el ángelus, el Pontífice recordó que ayer fueron beatificados en Hamburgo (Alemania) Johannes Prassek, Eduard Muller y Hermann Lange, asesinados por los nazis en 1943, y que hoy los serán los italianos Serafino Morazzone, párroco; el misionero Clemente Vismara y la monja Enrichetta Alfieri, conocida como el "ángel" en la cárcel de San Vittore de Milán.

El papa puso a los seis como "luminosos testimonios" del Evangelio.

Benedicto XVI celebró el pasado jueves, 23, el Corpus Christi, en la basílica romana de San Juan de Letrán y después presidió la procesión con el Santísimo por el centro de Roma, acto al que asistieron decenas de miles de fieles.

En la homilía afirmó que en este tiempo en el que la globalización hace cada vez más dependientes a los hombres, el cristianismo debe lograr que esa unidad se construya con Dios, "ya que de lo contrario daría lugar a la confusión, el individualismo y el enfrentamiento de todos contra todos".

Benedicto XVI dijo también que quien reconoce a Jesús en la Ostia consagrada lo hace también en el que sufre, tiene hambre y sed, es extranjero, está desnudo, enfermo o encarcelado y que por todo ello los cristianos deben trabajar de manera especial en la construcción de una sociedad justa, solidaria y fraternal.