La escritora escocesa Val McDermid, una de las reinas de la novela negra, regresa con su obra más autobiográfica, "Un territorio oscuro", en la que viaja a su infancia en la comunidad minera de Fife (Escocia) y a las huelgas de mineros de los años 80 que cubrió como periodista.

En "Un territorio oscuro" (RBA), la inspectora Karen Pirie investiga la desaparición de un minero hace 20 años, cuando le encargan reabrir el caso del secuestro de una millonaria y su hijo, dos sucesos, aparentemente sin nada en común.

"La mayoría de mis libros tienen una larga génesis. El primer destello de la idea llegó en 1984 cuando cubría la huelga minera del norte de Inglaterra. Me pareció un buen tema sobre el que escribir pero me faltaba la historia. Ésta llegó hace diez años, durante unas vacaciones en La Toscana", explica McDermid a Efe.

Una villa en ruinas con carteles extraños tirados por el suelo e indicios de que sus ocupantes la habían abandonado precipitadamente fue el desencadenante de la historia del malogrado secuestro que aparece en la novela.

En ese mismo escenario, la periodista Bel Richmond encontrará la pista que permitirá reabrir el caso.

"No es mi avatar. Ninguno de los personajes lo es, aunque todos tengan de algo de mí y de mis experiencias. Los escritores no dejamos de ser vampiros que le chupamos la vida a los otros", comenta divertida McDermid, y, por si acaso, ofrece otro ejemplo muy gráfico: "Somos caníbales que devoramos a los demás, los digerimos y convertimos en algo diferente".

McDermid afronta cada libro como una aventura que encierra un desafío. En este caso, encontrar una estructura que le permitiese pasar del pasado al presente. Un reto que ya había abordado en anteriores novelas pero cuyas fórmulas no le valían ahora.

En 'Lugar de ejecución', dedicaba la primera mitad del libro a relatar el crimen ocurrido en 1963 para volver al presente en la segunda parte. En 'El cuerpo tatuado', trataba acontecimientos que habían ocurrido hacía 200 años a través del diario del poeta William Wordsworth.

En "Un territorio oscuro", los recuerdos de la gente van completando un puzzle que, ante los ojos del lector, se convierte en un vivo fresco de la época en que se desarrollaron los acontecimientos, para el que la autora ha tirado de muchos de sus recuerdos.

"Cuando cubrí las huelgas de los mineros, me impresionó la solidaridad de esa comunidad y cómo las mujeres, por primera vez, tuvieron un papel muy activo organizadas en 'Mujeres contra el cierre de las minas'", dice McDermid.

Pero también recuerda el atropello de los derechos humanos, la desinformación y la violencia, como la desatada en la batalla de Orgreave (Yorkshire, norte Inglaterra) que "impactó incluso a la reina Isabel II, la reina impasible".

"La prensa se puso del lado del gobierno y no daban una versión real de lo que allí ocurría. Cuando he ido a promocionar mi libro al sur de Inglaterra, mucha gente me ha comentado que no sabía que los mineros pasaban hambre, que no tenían dinero. Nadie escribía sobre ello", recuerda.

Por eso, McDermid cree que hoy, con las redes sociales, se habría ofrecido una imagen más próxima a la realidad, "Hace 20 años tampoco hubiésemos sabido nada de la 'primavera árabe' o de lo que pasa en Siria o Libia", apunta.

McDermid trabajó durante 14 años en periódicos nacionales en Glasgow y Manchester, aunque desde 1991 se dedica por entero a escribir y sólo muy ocasionalmente colabora con algún medio.

Para McDermid el periodismo ha cambiado "enormemente" en estos 20 años -"hay más mujeres en la redacción y se bebe menos que antes", bromea- y cree que el cambio fundamental ha venido con la forma de trabajo que ha impuesto el concepto de "24 horas de información".

"El periodista antes sabía cuándo debía entregar la noticia, podía reunir la información, hacer varias entrevistas, contrastar, indagar... ahora te obligan a actualizar la noticia cada diez minutos".

McDermid no lamenta haberse alejado del periodismo y sus seguidores pueden estar tranquilos, tampoco se plantea cambiar de género literario.

"Una vez tuve una idea para una novela romántica y acabé regalándosela a un amigo. Si no hay un asesinato en la historia, no le encuentro interés. El cadáver es, para mí, como la adrenalina del yonqui", afirma convencida.

Clara González