La ciudad peruana de Juliaca, donde ayer cinco personas murieron y más de 30 resultaron heridas en enfrentamientos entre la policía y manifestantes, amaneció hoy sin nuevos choques pero con actos de protesta y recuerdo por los ciudadanos fallecidos.

Según informó a Efe el coordinador de la Defensoría del Pueblo en la ciudad, Jacinto Ticona, los manifestantes han dejado temporalmente de lado sus reclamos contra la minería informal que contamina el río Ramis para mostrar su duelo por las muertes del viernes con velatorios y manifestaciones.

"La gente está concentrada en solidarizarse con los deudos de las víctimas", afirmó Ticona, quien añadió que más manifestantes han llegado desde poblaciones cercanas para sumarse a las protestas en una Juliaca que se encuentra absolutamente paralizada y casi sin presencia de autoridades.

Así, la policía, que ayer se enfrentó con gases lacrimógenos y disparos de bala y perdigones a los huelguistas, hoy trata de evitar encuentros con los huelguistas y sólo se hace presente frente a unos pocos edificios de carácter institucional.

El Gobierno regional de Puno declaró tres días de duelo en solidaridad con las víctimas y heridos y destacó la conmoción que entre la población han generado las muertes.

Además, durante la noche, se registraron saqueos y destrozos en locales comerciales, aunque Ticona explicó que estos desmanes no fueron ocasionados por los huelguistas sino por otras personas "de mal vivir" que se aprovecharon del caos reinante.

Por su parte, el aeropuerto, cuyo intento de toma por parte de los manifestantes inició ayer los enfrentamientos, continúa hoy totalmente cerrado mientras los manifestantes continúan en las inmediaciones del mismo.

Según informó el corresponsal de Canal N en la ciudad, grupos de huelguistas llegaron hoy incluso a la pista de aterrizaje, donde las luces de ayuda al aterrizaje fueron robadas, mientras otros se estarían aproximando hacia la torre de control.

Otros medios también informan que las carreteras de Juliaca a Arequipa y Cuzco, dos de las principales ciudades del sur de Perú, permanecen cortadas por los manifestantes.

Aunque las protestas en Juliaca de los pobladores de la región de Azángaro ocurren de forma paralela a las que desde hace un mes se registran en la zona sur de Puno, ambos conflictos sociales tienen agendas, actores y objetivos distintos.

Así, mientras en la zona sur son integrantes de la etnia aimara quienes reclaman la declaración de la zona sur de esta región como libre de minería, en Juliaca la protesta es contra la contaminación del río Ramis a consecuencia de la minería informal en la zona norte de la región, un problema con más de 10 años de existencia.

El Ejecutivo publicó hoy cinco normas legales que buscan ayudar a poner fin a los diferentes conflictos relacionados con la minería que se registran en Puno.

Entre estas figuran la cancelación de la concesión del proyecto Santa Ana a la minería canadiense Bear Creek, así como la supeditación de toda actividad minera en la zona sur de la región a un proceso de consulta previa con las poblaciones: dos de los principales puntos reclamados por las poblaciones aimaras.

Sobre el conflicto en Azángaro, el viceministro de Minas, Fernando Gala, aseguró hoy que ayer se alcanzaron "soluciones completas" con las autoridades de la zona, principalmente el fin total de la minería informal.