Una enorme multitud vestida de blanco y con velas marchó calladamente en una protesta organizada por iglesias y otros grupos religiosos en rechazo a la nueva ley de Alabama contra la inmigración ilegal.

La protesta del sábado comenzó con una oración colectiva a fin de pedir bondad y misericordia en un parque, donde la gente hizo fila para firmar una petición que exige derogar la estricta normativa.

La multitud estaba formada en su mayoría por hispanos y personas de raza blanca. Los organizadores dieron instrucciones tanto en inglés como en español.

"Es una ley terrible y necesita ser revocada", dijo Jo Anne Gaede, de Mountain Brook. "Son gente como yo".

Lee Moradi, que nació en Irán pero ahora es ciudadano estadounidense, consideró que la legislación es "mezquina".

"No estoy a favor de la inmigración ilegal, pero esta ley es ridícula", afirmó.

Los organizadores se refirieron a la legislación como un intento ruin para expulsar a un grupo completo de personas de un estado que aún intenta recuperarse de los daños que le causaron durante décadas las leyes que propiciaban la segregación racial.

Los manifestantes potenciales se inscribieron a una página de Facebook abierta con motivo de la movilización, cuyos participantes parecían oscilar entre centenares y unos miles.

Tanto partidarios como detractores de la ley la describen como la medida más severa adoptada contra la inmigración ilegal en Estados Unidos.

Los dirigentes de la protesta, muchos de los cuales pertenecen a iglesias cristianas, afirmaron que la ley viola principios bíblicos y podría penalizar las actividades elementales del ministerio como proveer asistencia alimenticia, de transporte y alojamiento a las personas necesitadas si el beneficiario es indocumentado en el país.

"En mi fe es imperativo acoger a los extraños", dijo el organizador Angie Wright, pastor de la iglesia Querida Comunidad, perteneciente a la Iglesia Unida de Cristo.

La marcha, la primera numerosa convocada desde que el gobernador Robert Bentley decretó la ley a principios de junio, se efectuó en un lugar cercano a donde los negros escenificaron en la década de 1960 marchas por el centro de Birmingham en protesta contra la segregación racial, que en aquella época era legal.

La normativa entra en vigencia el 1 de septiembre y penalizará a las personas que a sabiendas contraten a indocumentados, les renten viviendas o les den viajes gratis en cualquier vehículo.

De acuerdo con la ley, las escuelas estarán obligadas a determinar el estatus migratorio de sus estudiantes e informar del mismo a las autoridades estatales, aunque no prohíbe la inscripción de los niños que se encuentren de manera ilegal en el país.

La oficina del gobernador no hizo de inmediato declaraciones sobre la protesta. Bentley, republicano y diácono de la Iglesia Bautista del Sur, defendió la ley cuando la promulgó.

"Tenemos un verdadero problema con la inmigración ilegal en este país", apuntó. "Yo hice campaña en favor de leyes de inmigración más estrictas, y estoy orgulloso de la legislatura por su trabajo incansable para confeccionar la iniciativa sobre inmigración más firme del país".

Los líderes de la Iglesia Metodista Unida, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Luterana y la Iglesia católica han censurado la normativa.

El presidente de la Convención Bautista del Sur de Alabama, la congregación más grande del estado, dijo que a su entender, todas las leyes deben ser respetadas, pero expresó preocupación de que algunos puntos de la legislación criminalicen la ayuda que se brinda a las personas.

Los detractores de la ley la describen como inconstitucional y tienen previsto presentar una demanda para impedir que entre en vigencia, pero no lo han hecho aún.

El titular de los Ministerios Mayores de Birmingham — grupo ecuménico que provee asistencia a los pobres_, manifestó preocupación de que algunas personas se aprovechen de los indocumentados debido a que la ley considera inválido cualquier contrato celebrado con un inmigrante ilegal.

"Un empleador puede contratar un indocumentado por una semana y después rehusarse a pagarle; el trabajador quedaría en la indefensión jurídica", dijo en un comunicado el reverendo Scott Douglas, director ejecutivo de la organización ministerial.

Según las nuevas estadísticas del censo, la población hispana de Alabama aumentó 145% en la última década y alcanzó un total de 185.600 personas. Los hispanos conforman ahora casi el 4% de la población del estado.