Dos milicianos atacaron el sábado una comisaría en el noroeste de Pakistán, resistieron cinco horas de disparos y se hicieron detonar, dejando 10 agentes muertos y cinco heridos, dijeron las autoridades.

El Talibán paquistaní se adjudicó el ataque que involucró a una insurgente suicida, y lo describió como parte de su venganza por la operación con la que militares estadounidenses aniquilaron en mayo a Osama bin Laden.

Ataques similares recientes ponen de relieve la vulnerabilidad del estamento de seguridad de Pakistán, el cual se tambalea debido a la humillación que le asestó la operación militar unilateral de Estados Unidos.

Después que los rebeldes ingresaran en la estación de policía de Kolachi, escuadrones de seguridad vestidos con uniformes negros y armados con fusiles tomaron posiciones a toda prisa en las inmediaciones del lugar, de acuerdo con las imágenes televisivas.

Tres explosiones sucesivas sacudieron la comisaría y causaron la elevación de columnas de humo.

Al menos 10 agentes perecieron y cinco resultaron heridos durante el ataque, dijo el jefe regional de la policía, Imtiaz Shah.

"Están matando a los nuestros adentro", dijo el agente Jan Mohammad, quien escapó sangrante de la comisaría. Los equipos de socorro lo trasladaron a otro lugar.

Funcionarios de inteligencia habían dicho al principio que entre siete y 20 agresores escenificaron el ataque.

Pero casi al término de la operación, mientras equipos de seguridad registraban el edificio en busca de bombas o trampas explosivas, el funcionario policial Salahuddin Khan dijo que los investigadores consideran que sólo dos agresores, tal vez tres, participaron en el ataque.

Dos de ellos activaron los explosivos que llevaban en chalecos, incluida una mujer, afirmó. Las mujeres atacantes suicidas son muy inusuales, pero ya ha habido otros casos en que ellas se inmolan en Pakistán.

Uno de los agresores se hizo volar cuando un vehículo blindado intentó ingresar en el recinto, dijo el funcionario policial Javed Khan.

El portavoz del Talibán paquistaní, Ahsanula Ahsan, dijo que el grupo envió dos atacantes, uno de ellos mujer.

El grupo se ha adjudicado la responsabilidad de diversos ataques ocurridos desde el 2 de mayo, cuando un comando especial de la Armada estadounidense aniquiló a bin Laden en la residencia en la que vivía en la ciudad de Abotabad, en el noroeste.

El Talibán considera a las fuerzas de seguridad paquistaníes un objetivo legítimo debido a la alianza del país del sudeste de Asia con Estados Unidos. La relación entre ambas naciones está tensa debido a la operación contra bin Laden.

Las autoridades paquistaníes aseguran que no tenían idea que bin Laden se encontrara oculto en Abotabad y describen la operación estadounidense como una violación a la soberanía nacional.

Washington afirma que no ha detectado evidencia de que las autoridades de Pakistán conocían el paradero del jefe terrorista, pero aseguran que el secreto de la operación era vital para que tuviera éxito.

La operación contra bin Laden hizo enojar a las fuerzas militares de Pakistán debido a que no detectaron a los helicópteros estadounidenses que la efectuarían.

Antes durante el día, 15 insurgentes fueron aniquilados durante un enfrentamiento entre dos facciones del Talibán paquistaní en la región tribal de Orakzai, en el noroeste, dijo el funcionario Mir Alam. Orkzai es escenario de una ofensiva del ejército paquistaní.

También el sábado, una bomba de bajo poder estalló parcialmente frente a una oficina de la Cruz Roja en la ciudad de Karachi sin que hubiera heridos.

Karachi, la ciudad más grande de Pakistán, tiene 18 millones de habitantes y una historia de violencia étnica, sectaria y política. Los atentados con artefactos explosivos de bajo poder son relativamente comunes en la urbe y han tenido como blanco diversos objetivos.

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Los periodistas de The Associated Press Ashraf Khan, en Karachi; Hussain Afzal, en Parachinar, y Riaz Khan, en Peshawar, contribuyeron a este despacho.