En lo profundo del follaje verde de la selva tropical, en un recinto de baja altura vigilado con cámaras de seguridad, un grupo de expertos cuida a un paciente especial para que recupere la salud.

El paciente recibe medicamentos para el dolor, pero está suficientemente lúcido como para agitar sus plumas verde esmeralda e inundar su habitación con sonidos de protesta cuando un biólogo lo retira de un incubador.

Se trata de un loro puertorriqueño que tiene una pata rota, una lesión grave para una de las especies aviares en mayor peligro de extinción en el mundo.

En otros tiempos, el pronóstico para el loro habría sido sombrío. "Tal vez habría sido un ave muerta", dijo el biólogo Jafet Velez, quien dirige el centro de cría de loros puertorriqueños en el Bosque Nacional El Yunque. Es una de las dos instalaciones de su tipo en la isla, y está ubicado detrás de una cerca con alambre de púas en un camino sin letreros.

El ave lesionada, que tiene dos meses de edad y el número 111405, afronta una prolongación de su permanencia en lo que sería el equivalente aviar de cuidados intensivos y quizá necesite cirugía. Pero posiblemente sobrevivirá.

Las perspectivas son cada vez más positivas para el ave y para todas las de su especie, las cuales estuvieron durante décadas al borde de la extinción, debido a que en un momento sólo quedaban 12 en su hábitat natural.

"Todo avanza en dirección positiva", dijo el biólogo Tom White, del Servicio de Peces y Fauna Silvestre de Estados Unidos y quien colabora en el cuidado para las poblaciones de loros silvestres en la isla.

Es muy difícil calcular la cifra de aves debido a que son muy escurridizas y no todas tienen collares de radio en funcionamiento. Sin embargo, White dijo que existen entre 20 y 25 loros en El Yunque, al este de San Juan, y entre 40 y 70 en la reserva natural del bosque de Río Abajo en el oeste de Puerto Rico.

Ambos grupos de loros han prosperado lo suficiente que el Servicio de Peces y Fauna Silvestre y su socio, el Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico, consideran la perspectiva de crear poblaciones silvestres adicionales.

La próxima sería establecida posiblemente en la región occidental de Maricao, la cual es un terreno escabroso con baja densidad de población en este territorio estadounidense.