El presidente francés, Nicolas Sarkozy, cargó hoy contra el secretario de Defensa estadounidense saliente, Robert Gates, después de que éste pidiese a Europa un mayor compromiso con la OTAN.

"Es una declaración injusta (...) y que no se corresponde con la realidad", respondió Sarkozy a Gates, subrayando entre otras cosas el liderazgo desarrollado por Francia y Reino Unido en la campaña aérea de los aliados en Libia.

El presidente francés, preguntado en una rueda de prensa en Bruselas, quitó de todos modos importancia a las palabras del responsable estadounidense y recordó su próxima jubilación.

Gates, que será sustituido al frente del Pentágono por Leon E. Panetta, criticó en su último discurso en el cargo la actitud de Europa dentro de la OTAN, organización para la que vaticinó un futuro "desalentador" si los países no ofrecen un mayor compromiso.

Reprochó así a los países aliados que permitan que la Alianza marche a dos velocidades y con un desequilibrio entre los dispuestos a soportar la carga de las misiones militares y a pagar el precio por ello y otros que se benefician de las garantías de seguridad pero no quieren compartir los riesgos.

"Esto es inaceptable", afirmó Gates, quien dijo que las serias deficiencias de la OTAN han quedado evidenciadas en Afganistán, y también en la misión de la Alianza en Libia.

Para Sarkozy, las palabras de Gates están fuera de lugar, sobre todo con la intervención en Libia, en la que son "esencialmente" franceses y británicos quienes "hacen el trabajo".

El presidente galo recalcó que él no hizo ninguna declaración de este tipo cuando tras varias semanas de ataques, EEUU retiró sus aviones de las operaciones ofensivas en los cielos de Libia.

Respecto a la campaña militar en el país norteafricano, Sarkozy aseguró que "las cosas progresas" y que se está constatando un retroceso de las fuerzas del régimen de Muamar el Gadafi "en todo el país".

El presidente galo volvió a defender la intervención e insistió en que ha impedido decenas de miles de muertes y la destrucción de la ciudad de Bengasi, epicentro del movimiento rebelde.

Sarkozy comparó lo que podría haber ocurrido allí con la matanza de Srebrenica, el enclave bosnio en el que fueron asesinados unos 8.000 musulmanes en 1995 sin que la comunidad internacional reaccionase.