La Walker Gallery, de Liverpool, uno de los museos de bellas artes más importantes de Europa, celebra bajo el título de "Arte y la Revolución: Liverpool 1911" una exposición conmemorativa de la dedicada al llamado postimpresionismo aquel año de agitación civil en la ciudad.

Aquella exposición fue organizada por la llamada Sandon Studios Society, asociación fundada por un grupo de artistas de Liverpool, unidos en su deseo de introducir una bocanada de aire fresco del otro lado del canal de La Mancha en el polvoriento desván del arte académico victoriano entonces imperante en Gran Bretaña.

Por primera vez se exhibieron en Liverpool, un año después que en Londres, obras del grupo de los que el conocido escritor y artista británico Roger Fry bautizó como post-impresionistas, calificativo que agrupaba a creadores, sin embargo, muy distintos como Gauguin, Van Gogh, Matisse, Signac o Cézanne.

Todos esos artistas, además de Picasso, del que se exhibió un retrato cubista, estuvieron representados en la exposición de Liverpool junto a la obra - pinturas, dibujos, esculturas y joyas - de artistas británicos vivos, entre ellos los de los estudios Sandon.

Pero 1911 fue además un año de huelgas y agitación civil en Liverpool, que comenzaron cuando los trabajadores de transportes de la ciudad se declararon en huelga para exigir mejores salarios y condiciones laborales así como el reconocimiento de los sindicatos.

El Gobierno, con Winston Churchill como ministro del Interior, reaccionó con gran dureza, envió a policías y soldados de otras ciudades próximas para controlar a la multitud y en su intento por sofocar los disturbios, la fuerzas del orden mataron a dos trabajadores durante el que se conoce como el Domingo Sangriento.

Según explicó a Efe David Bingham, autor de un libro dedicado al artista polaco Albert Lipczinski, que tiene como telón de fondo aquella exposición pionera y la agitación política en Liverpool, el movimiento sindical de la ciudad, donde vivían muchos católicos de origen irlandés, estuvo influido por el anarquismo catalán y muy concretamente por el pensamiento de Francesc Ferrer i Guárdia.

En colaboración con el también catalán Lorenzo Portet, camarada de Ferrer, se había creado en Liverpool una escuela a imitación de la Escuela Moderna, de Barcelona, de ideología libertaria, con la que se pretendía contrarrestar la influencia de la religión y el Estado en las escuelas tradicionales.

Aquella Escuela Moderna para hijos de trabajadores patrocinó a su vez un Club Internacional para Adultos, fundado en 1910 y del que formaron parte tanto Portet como el pintor Lipzinski y varios intérpretes, entre ellos uno chino y uno egipcio.

El estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial tuvo un impacto muy negativo sobre la escena artística de Liverpool: se acabaron las exposiciones en la galería Walker, algún pintor local fue encarcelado como objetor de conciencia, varios empleados del museo murieron en el frente y Lipczinski, que aunque polaco había nacido en Alemania, fue detenido, internado como enemigo y más tarde deportado.

La exposición de la Walker, que estará abierta al público hasta el 25 de septiembre, merece la pena visitarse, junto a la que dedica al surrealista belga Magritte la galería Tate Liverpool, no sólo por su interés histórico o por el valor de algunos de los cuadros reunidos -entre ellos de Gauuguin, Signac, Sérusier, Matisse o Van Gogh- sino sobre todo por la colección de la propia galería.

La Walker, que se abrió por primera vez al público en 1877, conserva una impresionante colección de obras de artistas prerrafaelitas - entre ellos Millais, Burne-Jones y Rossetti -, así como de maestros de distintas épocas, desde los primitivos italianos hasta Degas, Monet, Seurat, pasando por Holbein, Giovanni Bellini, Rembrandt, Murillo, Rubens o Poussin.

Organiza además cada dos años el premio John Moores, que, a diferencia del mucho más polémico e irregular Turner Prize, distingue sobre todo a pintores, y entre los ganadores figuran David Hockney, Peter Doig, Roger Hilton o Patrick Heron, todos ellos destacados representantes de la pintura británica actual.

Joaquín Rábago