Los líderes de la Unión Europea defendieron el viernes el principio del libre tránsito en el continente y aprobaron la creación de nuevas normas para controlar las fronteras nacionales sólo "como último recurso".

En momentos en que se intensifican las presiones sobre el euro debido a las dificultades financieras de Grecia, los gobernantes respaldaron el principio del tránsito sin fronteras para reforzar el otro hito de la unidad europea creado en el último cuarto de siglo.

Después de que Italia, Francia y Dinamarca adoptaran medidas en los últimos meses para restringir el tránsito regional sin visa, la canciller alemana Angela Merkel dijo que la UE debe apreciar este "gran activo que no podemos darnos el lujo de poner en peligro por sensibilidades nacionales".

Alemania ha sido crítica específicamente contra los planes de su vecina Dinamarca de reinstalar los controles aduaneros permanentes en las fronteras ante lo que Copenhague describe como una acción contra el crimen.

Francia e Italia han planteado la posibilidad de reinstalar los controles fronterizos para contener la afluencia de inmigrantes indocumentados procedente del norte de Africa.

El presidente de la UE, Herman Van Rompuy, dijo que los gobernantes acordaron la instalación de los controles "en una situación en verdad crítica" que necesitaría el consentimiento interno de la UE.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, se ocupará de las posturas de los gobernantes y presentará propuestas en septiembre.

La urgencia para la adopción de medidas tiene lugar en momentos en que se amplían las discrepancias entre las naciones de la UE respecto a cómo hacer frente a los inmigrantes indocumentados y el crimen.

Algunas autoridades aseguran que el tránsito sin restricciones ha convertido a Europa en un vasto campo de juegos para los criminales y los indocumentados.

"Seamos francos ante el asunto. Es una cuestión delicada", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

"Es difícil en extremo ante la opinión de la ciudadanía de algunos de nuestros estados miembros, y ha habido tensión en los últimos meses y una tentación de revertir el principio del libre tránsito", un concepto que se remonta a 1985.

Diversos sectores han expresado temor ante la posibilidad de que los estados miembros instalen a su albedrío controles fronterizos para hacer frente a la crisis que les atañan.

Según el acuerdo del viernes, cualquier cierre interno de fronteras tendría que ser aprobado "sobre la base de un criterio objetivo específico y una evaluación común" entre los estados miembros.

"Se permitiría la reinstalación excepcional de los controles internos fronterizos en una situación verdaderamente crítica", dijeron los gobernantes en el acuerdo.

Van Rompuy señaló que los líderes coincidieron en que el tránsito sin fronteras persiste como "un logro de importancia fundamental en la integración europea". De acuerdo con esta norma no es necesario que los viajeros muestren pasaporte cuando se desplazan por la llamada zona de Schengen de 25 naciones continentales, incluidas tres no integrantes de la UE.