El italiano Mario Draghi sustituirá a partir del 1 de noviembre a Jean-Claude Trichet como presidente del Banco Central Europeo (BCE) con el reto de manejar la mayor crisis de endeudamiento vivida en la zona del euro, que ha obligado al rescate de Grecia, Irlanda y Portugal.

Los líderes europeos, reunidos en Bruselas para celebrar su cumbre de verano, van a dar su opinión definitiva sobre el italiano para presidir la institución con sede en Fráncfort.

Draghi es actualmente gobernador del Banco Central de Italia y como tal miembro del Consejo de Gobierno del BCE, por lo que ha participado en las decisiones que la entidad ha tomado durante la actual crisis financiera.

Llegará a la presidencia del BCE en un momento en que la zona del euro lucha con una crisis de endeudamiento soberano que ha obligado a Grecia, Irlanda y Portugal a solicitar el rescate de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Además, ha podido seguir detalladamente la anatomía de la crisis financiera desde la perspectiva de la supervisión ya que dirige el Consejo de Estabilidad Financiara, un órgano creado en primavera de 2009 por los países del G20 para mejorar la supervisión del sector.

Draghi afronta la crisis de endeudamiento de algunos países periféricos de la zona del euro, que va a continuar durante mucho tiempo, dijo a EFE el economista jefe del área euro de UniCredit Research, Marco Valli.

"La zona del euro no puede dejar caer a Grecia, ya que el coste de esa situación sería mucho mayor que el coste del apoyo y además se produciría un contagio a otros países como Irlanda y Portugal", según Valli.

Debido al elevado endeudamiento de algunos países, los mercados financieros dudan de la capacidad de la zona del euro y de Europa de hacer frente a esta situación por la falta de respaldo que en ocasiones han mostrado países como Alemania a la hora de echar un capote a las naciones que atraviesan dificultades de financiación.

Esta aparente falta de coordinación y solidaridad política dentro del seno de la zona del euro ha sido el catalizador que ha disparado en los mercados la rentabilidad de la deuda soberana de muchos países europeos, especialmente Grecia, Irlanda y Portugal, y sus primas de riesgo respecto a la deuda alemana, que se considera la más segura.

Asimismo, el banquero italiano deberá asegurar la estabilidad de precios en la zona del euro, el principal mandato del BCE, sin perjudicar el crecimiento.

Hasta ahora han sido ya varias las ocasiones en las que ha manifestado el interés por controlar la inflación, en línea con la postura defendida por Trichet y los alemanes dentro del BCE.

El analista de Commerzbank Michael Schubert consideró que Draghi se enfrenta a la actual división entre política financiera y monetaria en la zona del euro.

Esta línea divisoria ha hecho que algunas medidas que el BCE ha adoptado en la crisis, como la compra de deuda pública, hayan sido criticadas por algunos de sus miembros como el antiguo presidente del Bundesbank Axel Weber.

El francés Trichet, ex gobernador del Banco de Francia, abandonará su cargo el próximo 31 de octubre tras ocho años al frente de la entidad y tras haber tenido que torear la peor crisis financiera desde la Gran Recesión.

Ingeniero civil de minas, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de París y licenciado en Ciencias Económicas, Trichet ha imprimido un carácter muy personal a la entidad ya que domina el juego malabar de lidiar con los intereses de cada país y lograr que la entidad monetaria mantenga su independencia.

Trichet, aficionado al arte y la poesía, fue galardonado el pasado 2 de junio con el Premio Carlomagno al Europeísmo.

En la ceremonia de entrega del galardón, Trichet recomendó la creación de un Ministerio de Finanzas de la zona del euro, que pueda tener responsabilidades directas en la supervisión de políticas fiscales y de competitividad, en el sector financiero y en la representación ante instituciones financieras internacionales.

Será Draghi y la Comisión Europea quienes deban coger el guante a esta propuesta de Trichet, quien tras abandonar la presidencia del BCE seguirá velando por Europa como presidente del Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, un nuevo organismo para vigilar la estabilidad del sistema financiero en Europa y alertar de riesgos para evitar crisis como la actual.

Arantxa Iñiguez