La Unión Europea no considera imprescindible el apoyo de la oposición conservadora griega en el Parlamento a las nuevas medidas que exige Bruselas para continuar recibiendo apoyo financiero exterior.

El apoyo de la oposición "no es una condición formal", indicó hoy una fuente comunitaria, en una reunión con un grupo de periodistas, en la que admitió que "obviamente es mejor en términos de previsibilidad".

El líder de la oposición conservadora griega, Antonis Samaras, insistió ayer, en una reunión de dirigentes del Partido Popular Europeo previa a la cumbre de la UE, en rechazar las medidas que el Parlamento griego prevé votar la próxima semana.

En todo caso, la fuente consideró que la posición "unánime" de diecisiete jefes de Estado y Gobierno comunitarios del PPE a favor de la unidad interna en Grecia habrá tenido alguna "impresión" sobre Samaras.

De cara al voto de la semana próxima, la Unión Europea considera que basta una mayoría simple para poner en marcha las reformas, y se espera que llegue de la mayoría que actualmente apoya al Gobierno del socialista Yorgos Papandréu.

En cambio, el Fondo Monetario Internacional -que participa en el rescate de Grecia- mantiene la práctica de intentar lograr "el mayor apoyo posible" en los países con los que acuerda programas financieros.

El calendario actual con el que trabaja la UE apunta a que, tras el voto de los diputados griegos, el Eurogrupo acordará el 3 de julio los detalles de la futura contribución a la financiación del nuevo programa griego, y el 7 de ese mes el FMI aprobará su aportación al quinto tramo del programa actual (3.300 millones de euros del Fondo y 8.700 millones de la zona euro).

El nuevo programa integrará la participación voluntaria de entidades privadas tenedoras de bonos griegos (bancos, aseguradoras o fondos de inversión) que acepten cambiar sus títulos por otros nuevos, cuando vayan venciendo los que tienen en cartera.

Las conversaciones que los Gobiernos de la zona del euro están teniendo con las entidades "están arrojando resultados bastante rápidos", aseguró la fuente.

Aunque las medidas que se votarán la semana próxima en el Parlamento griego exceden el mandato de Papandreu (que concluye en aproximadamente dos años y medio), en Bruselas se considera que "la mayor parte" se aplicarán con el actual Gobierno, por lo que la ejecución del conjunto de los programas no correría peligro, añadieron las fuentes.

Todos los estudios y cálculos que maneja la UE apuntan a que si Grecia aprueba las nuevas reformas y el plan de privatizaciones volverá al crecimiento económico en 2012 y un año después su deuda comenzará a bajar.

Esas previsiones apuntan a que Grecia podría tener un superávit fiscal primario del 6 % del PIB para 2014.

Aunque hay muchas opiniones que aseguran que la situación griega no puede solucionarse sin una reestructuración de la deuda, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, insistió durante el debate de la pasada noche en que varios países europeos muy endeudados han logrado revertir con éxito escenarios similares en las últimas décadas.