La conversión de la creadora de la saga del niño mago Harry Potter, J.K. Rowling, al mundo digital tiene implicaciones nada claras de momento para la industria editorial, según el diario "Financial Times".

Rowling era una gran defensora de la página impresa hasta su "conversión damascena" de esta semana con el anuncio del proyecto "Pottermore", una página web en la que compartirá material inédito con sus fans.

La firmeza de su anterior compromiso y su tremenda popularidad hacen de su sorprendente decisión un hito equivalente a la llegada de los Beatles al iTunes de Apple, el pasado noviembre, comenta el periódico británico.

Al vender directamente su material a los lectores, Rowling deja de lado la librería electrónica del Kindle de Amazonas y otros minoristas del sector digital rivales como iTunes.

El diario "Financial Times" comenta asimismo que el papel más bien de segundo plano adoptado por las editoriales de sus libros, Bloomsbury y Scholastic, al anunciar el jueves la famosa autora de revolucionaria iniciativa parece indicar que no fueron ellas precisamente las impulsoras.

Según el rotativo, varias innovaciones están ya transformando el equilibrio de poder entre autores, editores y el comercio minorista de libros.

Amazon, que controla aproximadamente dos tercios del mercado del libro electrónico gracias a su Kindle, anunció esta semana que John Locke es el primer autor que, sin tener detrás una gran editorial, ha conseguido vender más de un millón de libros para Kindle y que Amazon ha adquirido también los derechos de 35 títulos del autor de libros de detectives Ed McBain.

El diario británico recuerda asimismo que el agente literario Andrew Wylie alarmó el año pasado a los editores al crear un sello para la venta de versiones electrónicas de libros de sus clientes, entre ellos el novelista estadounidense John Updike.

Pero, comenta el rotativo, a muchos escritores les costaría un enorme esfuerzo tratar de emular a J.K. Rowling, que tiene una base de fans sin igual, lo que le proporciona una marca y el dinero suficiente para crear un portal que atraerá toda la atención.

Según Shahid Khan, de la consultora MAG, si bien es cierto que las grandes bandas musicales como Radiohead consiguen vender directamente a los consumidores, otros grupos más pequeños han fracasado en el intento.

Rowling es, por otro lado, uno de las pocas figuras literarias que se han reservado los derechos para la explotación digital de sus obras.

De ahí que John Makinson, director ejecutivo de Penguin, una editorial que no firma contratos que no incluyan también los derechos digitales de una obra, no crea que la iniciativa de la creadora de Harry Potter vaya a convertirse en todo un movimiento.

Según Khan, el mayor peligro para los editores establecidos es el que se deriva de la posibilidad de que los librerías digitales como Amazon les soslayen, haciéndose cada vez con más derechos para libros electrónicos.

Esta categoría representó un 19 por ciento de las ventas totales en abril, el 158 por ciento más que un año antes.

Según el diario, hay además otro gran obstáculo que dificultará que otros autores sigan los pasos de Rowling y es la complejidad de las reglas que imponen Apple o Amazon para las ediciones electrónicas.

Así, según Benedict Evans, de Enders Analysis, adaptar un libro electrónico comprado en un portal externo para su lectura en otro dispositivo tiene sus dificultades técnicas.