Conrad Black, otrora un magnate de los medios de comunicación cuyo imperio de periódicos abarcó varios continentes, fue enviado de regreso a prisión después de que una jueza determinó el viernes que no había cumplido suficientes sentencias por defraudar a inversionistas.

La jueza federal Amy St. Eve sentenció a Black a tres años y medio de cárcel después de regañarlo y elogiarlo. Pero los fiscales señalaron que se le descontarán más de dos años que ya cumplió, lo que significa que el hombre de 66 años estará en prisión poco más de un año.

Mientras St. Eve anunciaba la sentencia, Black permanecía de pie e inexpresivo ante ella. Su esposa Barbara Amiel, de 70 años, se desvaneció sobre una banca de madera de la sala del tribunal. Mientras yacía sobre el regazo de otros espectadores, algunos se apresuraron a atenderla.

En una declaración de 20 minutos previa a la lectura de la sentencia, Black habló con seguridad. Recurrió incluso a citar poemas y sostuvo que fue acusado falsamente. En ningún momento se disculpó.

Sus últimas palabras a la jueza St. Eve fue solicitarle una sentencia inferior.

"Nunca pedí clemencia", señaló, de pie, con sus manos sobre el estrado y mirando directamente a ella, "pero le pido evite una injusticia".

St. Eve había sentenciado originalmente a Black a seis y medio años de prisión después de ser condenado en el 2007 por defraudar a inversionistas en Hollinger International Inc.

Black, cuyo imperio incluyó alguna vez al Chicago Sun-Times, The Daily Telegraph of London, The Jerusalem Post y periódicos pequeños en Estados Unidos y Canadá, cumplió más de dos años preso antes de ser liberado bajo fianza para que realizara lo que resultaron apelaciones parcialmente exitosas.

St. Eve indicó el viernes que Black había "transgredido la confianza" de sus accionistas y expresó consternación de que alguien tan talentoso como Black cometiera tal acto criminal.

"Mientras lo veo de pie hoy ante mí, sigo quebrándome la cabeza, preguntándome por qué se involucró en esa conducta", dijo la jueza.