El juicio a la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko inició el viernes en un caso que ha causado preocupación en Occidente por el compromiso del gobierno con la democracia y la aplicación de la ley.

Timoshenko, ahora una lideresa de la oposición, fue acusada de abusar de su cargo al firmar un acuerdo con Moscú para comprar gas natural a precios que, de acuerdo a los investigadores, eran demasiado elevados.

Ella niega los cargos y los considera un complot político por parte de su rival, el presidente Viktor Yanukóvich, para mantenerla fuera de las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales.

Estados Unidos y la Unión Europea han declarado la investigación contra Timoshenko y otros de sus principales aliados un enjuiciamiento selectivo contra opositores políticos.

Timoshenko se negó a ponerse de pie para responder a las preguntas del juez y posteriormente dijo que el magistrado debería ser despedido.

"Lo declaro una marioneta de la presidencia", dijo Timoshenko al juez. "No tiene el derecho de considerar este caso. Usted está completamente integrado a un sistema de represiones políticas dirigidas por las autoridades."